-
La Soledad de los LLanos (Capitulo 9)
Fecha: 18/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carlos Nagasaki, Fuente: CuentoRelatos
... pernoctar a la intemperie. Cabalgó un poco más rápido para llegar al desolado rancho. Bajó de su caballo y caminó con dirección a la puerta principal. Al escuchar aquel instrumento de viento se imaginó a un viejecito tocando magistralmente esos acordes, y en efecto, fue tal y como lo había pensado. Entró sin muchas formalidades y se encontró con un anciano de entre 75 a 80 años tocando un acordeón viejo y sucio. Los compases musicales daban las notas de“La Evangelina”. Una polka compuesta por uno de los mejores acordeonistas de la época,El famoso Antonio Tanguma Guajardo. El anciano dejó de tocar al sentir la presencia extraña. -¡Buenas tardes¡- exclamó Luis denotando un cansancio palpable. -buenas tardes hijo, ¿Quién eres?-contestó el anciano -no se apure, solo quiero que descanse un rato mi caballo, y a luego me voy- -ah ta bueno, me llamo Eustolio García, pero me dicen Don Tolo- -un gusto Don Tolo, ¿de pura casualidad no tendrá agua para tomar?- -Si mijo, claro que sí, déjame traerte algo-El anciano se levantó con dificultad para atender al joven. Sin embargo, el muchacho notó que era ciego. En seguida se ofreció en hacerlo el mismo. -no se apure Don Tolo, yo voy por el agua, nomás dígame donde- -ahí ta el jarro arriba de la alacena- *** Conversaron por varios minutos. De pronto la obscuridad de la noche les avisó que era hora de encender las lámparas de gas. Don Tolo no las necesitaba desde hacía más de 15 años. El muchacho con amabilidad se ...
... ofrece nuevamente a proveer de luz aquel pequeño hogar. El anciano se lo agradeció. Siguieron la conversación y en un aplomo de confianza el joven le contó todas sus andanzas por los rumbos del occidente. Don Tolo comentó su satisfacción que alguien anduviera por aquellas desoladas tierras. Siempre se había caracterizado en su juventud por ser un hombre de amplias conversaciones. El joven le pidió permiso para quedarse por esa noche. En realidad, necesitaba descansar. -si no es mucha molestia, le pido posada[8] para quedarme esta noche, en la mañana me voy Don Tolo- -¿pos que son esos prontos huerco?, descansa, la verdad se te nota que andas muy mal- -¿y cómo sabe usted?- sonrió el joven. -pos andas arrastrando las patas como macho[9] prestado- El joven soltó una fuerte carcajada y de pronto pensó para sí mismo. << ¿Hace cuánto que no me reía?>> Optó por preguntar la principal cuestión que tenía en mente desde que divisó la cabaña. Tomó la taza con agua y bebió un poco. Suspiró aliviado y después preguntó su duda. -¿Dónde estamos?- -En medio de la nada mijo- contestó el viejo. -¿La Nada San Luis Potosí?- ambos carcajearon por la broma bien intencionada del joven. -no, aquí es Tamaulipas- replicó el anciano. -¿En serio Don Tolo?…… ¡yo soy tamaulipeco!-exclamó el muchacho. -pos si pero tú eres de los Ébanos ¿dijiste?- -si- -aquí estamos en un rancho solitario que le pertenece al Ejido de Don Manuel- -no conozco- expresó su duda el ...