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La Soledad de los LLanos (Capitulo 9)
Fecha: 18/08/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carlos Nagasaki, Fuente: CuentoRelatos
... joven. -cerca de Tampíco- << ¡Hasta donde vine a dar!>> -pos estoy muy lejos de la frontera- -lejísimos huerco… te faltaran como unas 100 leguas- -¿y cuánto es eso?- -unos 500 kilómetros- describió el sabio hombre. -¡semana y media¡- desesperó Luis. -mira muchacho, te oyes cansado, mejor quédate unos días, sirve duermes y comes bien, ya después te vas- -pos si, bueno Don Tolo, le agradezco mucho su amabilidad, lo dejo porque me voy a dormir si no es mucha molestia- -para nada muchacho, descansa yo también ya me voy a dormir- El joven se levantó de su silla y a paso arrastrado apagó los candiles -buenas noches Don Tolo- *** Al día siguiente el muchacho corroboró lo que el anciano había comentado la noche anterior.<<si estamos en medio de la nada>>El pueblo más cercano era un ejido sin nombre al que conocían como“Don Manuel”. Allí habitaban 5 familias y se encontraban a casi 80 kilómetros de distancia. De todas formas, no quiso regresarse. Los días en casa de aquel amable viejecito fueron recompensas de oro para Luis. Encontró todo lo necesario para recuperarse. Se tomó unas pequeñas vacaciones con su nuevo amigo. Disfrutó 3 noches y 2 días en aquel lugar. Una vez más acomodó sus sentimientos. Por las tardes contemplaba de nueva cuenta lo hermoso delasoledad en los llanos. Al tercer amanecer se encontraba listo, cargado y abastecido para emprender el viaje a casa. Como cada mañana se levantó observando al cielo para pedirle aDiosque ...
... lo cuidara de todos los peligros. Simplemente deseaba volver a ver a su familia. Después de unos minutos de oración se colocó el sombrero y montó su caballo. Pensaba despedirse de Don Tolo, pero el viejo lo interrumpió para pedirle un último favor. -muchacho, antes de que te vayas quiero pedirte algo- -claro que si Don Tolo, lo que sea- -¡quiero que me mates!- Su sonrisa se desvaneció ante aquel mortal requerimiento. La sorpresa fue monumental. Aquellas palabras removieron la perdida ansiedad del muchacho. Se cerró en su concepción de lo correcto. Agitó su cabeza negativamente mientras le contestaba con 3 rotundos “NO”. -¡NO NO NO…. No puedo hacer eso Don Tolo!- contestó contrariado. Sin embargo, el anciano expondría sus razones. -mis hijos… Ya no vendrán por mí, hace meses que no sé nada de ellos. Los que me traen de comer son gentes del ejido Don Manuel, y pos a veces... - suspiró depresivo -a veces me quiero quitar la vida- El muchacho lo miró compasivamente. Don Tolo sacaba la basura dentro de su corazón y seguía comentándole la razón de su pedido. -yo soy buen Cristiano… y no quiero ofender a “Dios Nuestro Señor” si me mato- El joven contestó contundentemente. -yo tampoco quiero ofender a Dios- -¡pero tú ya has matado¡-replicó el anciano. -y eso se lo tendré que explicar a Nuestro Señor, lo siento Don Tolo, no puedo hacer lo que me pide- terminó la conversación tajante. Un momento de amargura invadió al joven cuando notó la tristeza ...