1. Pablo y Mariano follando con Fernando


    Fecha: 24/08/2020, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... dedos, se colocó en posición contra mi trasero y metió la cabeza de su pene en mi entrada. Mis movimientos hicieron el resto. Poco a poco sentí que ese tronco me estaba invadiendo de nuevo mi escondido interior.
    
    La sensación fue indescriptible, mientras avanzaba entré en el túnel caliente y apretado que era Fernando, por atrás sentí la polla de Mariano llenándome por completo mis entrañas, lo que hizo que mi polla saltara y se me fuera todo mi esperma dentro de Fernando.
    
    El ámbito se llenó de nuestros gemidos; las sensaciones eran muy buenas y tan intensas que pronto se aceleraron. Fernando empezó a mover su culo en torno a mi polla para que se le acomodara y le diera gusto que él mismo se encargó de que su culo se tragara y explicara acompasadamente mi polla casi sin yo moverme con sus gráciles movimientos. Mientras tanto, Mariano me tenía atrapado y hacía que me comportara como un loco dando por delante y tomando por detrás. Mi corazón parecía que iba a explotar, nuestras respiraciones, aceleradas, indicaban que todos estábamos cerca del final.
    
    Entonces ...
    ... ocurrió lo que tenía que ocurrir. Fernando, gimiendo mucho como loca en celo, empezó a moverse como una máquina y me pegó el culo en la polla. Yo, con ese apretón extra, exploté dentro de Fabrício y, al mismo tiempo, aprisioné el pene de Mariano, que luego disfrutó de su abundante eyaculación en mi interior.
    
    Cansados, sudorosos y satisfechos, nos volcamos hacia un lado y seguimos enganchados. Me desperté cuando sentí que Mariano se levantaba e iba al baño. Debo haberme quedado dormido por unos minutos. Mi polla, incluso suave, aún estaba dentro de Fernando, que roncaba. Le besé el cuello para despertarlo y sus movimientos despertaron mi pene otra vez.
    
    Recostado de costado, con mi polla dura otra vez, acaricié su cuerpo, buscando su pene que ya estaba duro de nuevo. Comencé a follar de nuevo su culo, y escucho la puerta del baño que se abre. Mariano se queja, con la exclamación más cómica que se podía escuchar:
    
    —¡Ni siquiera me esperaron tus hijos!
    
    Y en venganza me agarró y volvió a follarme. De nuevo estaba yo en el centro dando y recibiendo. Caímos como muertos. 
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