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44.3 La familia
Fecha: 25/08/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... para que levante la cara y me besa en la frente. -Gracias Daniel, sinceramente creo que vamos a estar bien y que es mejor que trabajemos separados como tu deseas, cada uno en lo suyo. –me besa en los labios y le respondo encantado hasta que nos despierta la sirena de una ambulancia que llega al hospital que hay enfrente. Parece que todo se encuentra encauzado y mi decisión está tomada, me aturde el vivir con sus abuelos, no estoy acostumbrado a vivir de esta manera, la verdad es que me he aclimatado a vivir solo, y sin obligaciones familiares de horarios a respetar por la convivencia con otros. Estos años de independencia me han marcado un cierto carácter de autonomía muy fuerte. Durante la comida Borja se hace presente y todos hablan de mi incorporación a la familia, parecen más deseosos que yo. Tenemos que dejarles en el salón para ir a preparar mi equipaje. Wes lo tiene muy adelantado y con mis pertenencias sobre la cama con la maleta a medias de llenar. Le dejamos que finalizara su trabajo y pasamos a la habitación de Gonzalo, cerró la puerta al pasar y me sujetó para comenzar a besarme, sus fuertes brazos me cobijaron y apretaron contra él, sentí su fuerte cuerpo pegado al mío y el palpitar de su corazón alocado. Me dio un nuevo beso en la boca y nos abrazamos muy intenso, le sentí más fuerte que nunca, su respiración agitada y su pecho que resonaba por su corazón acelerado. Como es más alto me colgué de su cuello y mi pubis quedó a la altura del suyo, ...
... sentía como se le iba poniendo dura la polla y estuvimos así minutos, siglos, unidos en un beso sin fin, fundiéndonos el uno en el otro sin separar nuestros labios. Antes de apartarme me besó repetidamente todo el rostro y me levantó para llevarme a la cama. Su boca me besaba y comía mis labios en unos besos muy tiernos y ricos, me quitó la camisa y acariciaba mis hombros desnudos bajando con sus manos y su boca tocando mi torso excitándome más de lo que estaba. Cuando comenzó a frotar su polla con la mía creía morir de placer, abrió mis piernas y podía sentir su dureza y calor a través de las telas, tiró de mi pantalón y sin quitarle el cierre salía hasta mis rodillas. Lamía mi pecho y amasaba mis tetitas con sus labios hasta llegar al borde de mi slip. Comencé a jadear cuando lo bajó y empezó a acariciar mi verga, sentía un calor que me abrasaba aumentado por el que salía de su boca. -Desnúdate Gonzalo. –pude murmurar muerto de placer ante las caricias que me prodigaba, me senté para ayudarle a desprenderse de la ropa que estorbaba en estos momentos. Y su polla salió al aire larga y poderosa, comenzó a rozar nuestros miembros haciendo el movimiento de follar y nuestros besos eran frenéticos ahora. Una de sus manos pellizcaba mi pezón y aunque me dolía me excitaba más y más. Era un acariciar rudo y tierno, como si mi cuerpo fuera para él muy frágil y a la vez no pudiera contenerse. Mis abdominales le volvían loco y no paraba de morderlos con los labios ...