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44.3 La familia
Fecha: 25/08/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... solamente y de lamerlos. Volvió a mi boca en un rápido movimiento y comencé a mover mi cadera para que su polla entrara entre mis muslos, la apreté entre ellos y la acogí rodeándola con mi carne, la movía como si me estuviera follando mientras sin parar me besaba sin descanso. Abrí un poco las piernas y su glande comenzó a rozar mi ano, no sé lo que me pasó pero fue como si tuviera un orgasmo sin eyacular, sin penetrarme aún había sentido un placer tremendo. Quería que me penetrara ya y creo que él también lo necesitaba. Me tenía muy caliente y a él también le notaba su estado, su pene goteaba pre semen y lo sentía resbalar por la entrada de mi culo sin poder entrar en él. Llevé mis manos para buscar su falo, lo sujeté y parecía encabritado punteando en mi ano, lo fijé en mi entrada y de un golpe de sus caderas lo metió unos centímetros, abrí la boca asustado y me la cerró con la suya, continuó empujando, la sentía resbalar en mi mano mientras entraba dentro de mi recto hasta que tuve que retirarla, había quedado atrapada entre su pelvis y mi culo, como único obstáculo para que sus testículos llegarán a fundirse con mis nalgas. -Mi vida, cariño, te amo. –las palabras se le escapaban sofocadas con su boca sobre la mía, escapándosele la saliva sobre mis labios y que yo recogía con mi lengua. -Eres perfecto mi amor, te adoro. -¡cómo me gustaban sus palabras de amor a la vez que me penetraba su miembro viril tan duro y tan gordo! Su pene se metía profundamente y ...
... se sentía muy placentero como me llenaba llegando al fondo de mi vientre. Empecé a suspirar, a gemir y a morder sus labios cuando caían sobre mí mientras no paraba de follarme. -Así, sí, gime como un putito, dime que te gusta lo que te hago. – me volvía loco, sus dulces palabas de amor se volvían dulces insultos y cada vez que salía uno de su boca su estocada en mi culo era más fuerte y más profunda y se le ponía la polla tan dura como el hierro atravesando mi cuerpo. Me sentía fornicado como una yegua por su potro, y ahora se había convertido en un puro semental montando a su hembra en una copula ideal y perfecta. -Me voy a correr vida mía, no aguanto más. -Yo también lo quiero hacer, lléname de ti, vacíate en mis entrañas. ¡Te amo Gonzalo! Comenzó a temblar y a eyacular con fuertes metidas a la vez que yo también me corría como poseído, apretando sus glúteos con mis manos atrayéndole hacía mi para que estuviera muy dentro. Estuvo disfrutando de su larga corrida sin casi poderse mover de lo fuerte que lo tenía atrapado con mis piernas y manos, mientras su abdomen se rozaba con mi pene envuelto en mi leche. Salió de mi vientre y tenía su verga aun erecta, como una lanza dispuesta a repetir el combate, era increíble que acabando de eyacular tan intensamente su polla no perdiera la fuerza. Se elevó y me miró, sudaba y las gotas resbalaban por su rostro, una sonrisa traviesa y de pillo iluminaba su cara. -Eres perfecto como un ángel, follarte es alcanzar ...