1. Sensaciones con carácter retroactivado


    Fecha: 29/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tothem, Fuente: CuentoRelatos

    Elvira al medio día, había bajado las escaleras del hotel, pasado por el vestíbulo y dejado las llaves en la recepción, con paso decidido y con sus gafas de sol pasando por delante del bar, el cual daba directamente a la playa. En tono servicial y con una sonrisa de complicidad el barman de barra le dio los buenos días, a los cuales ella ni contesto, ni tan siquiera se lo miro. Bajo a playa dispuesta a tomar el sol y descansar, quería desconectar, demasiado ajetreados habían sido esos días. Por eso, a pesar de que le habían aconsejado un hotel de más calidad, había optado por alojarse unos días lejos de esos ambientes de carácter empresarial que toda la otra gente había optado. Tuvo que desplazarse unos cientos de kilómetros, pero se sentía más tranquila y no tan incómoda, no quería estar esos días todo el rato hablando de acciones, empresa. Ya había tenido suficiente esas jornadas, para volver a estar con ellos. Todo estaba dispuesto para esa negociación quedando los asuntos accionales de la empresa aclarados. Su marido y su hijo estaban lejos, él le dejo claro las clausulas a seguir en las condiciones impuestas por los socios. Por esa razón quería tener su propio espacio al menos esos días, sin ser molestada. Había trabajado duro esos años, en las puertas de sus cuarenta años y viniendo de la nada había conseguido ese estatus social, también gracias a su marido, bueno, el legado de su suegro, muerto hace años. Aun así se administró la herencia con buenas gestiones, las ...
    ... cuales ahora disfrutaban de las bonanzas. Por esa razón ahora que tenía libertad y estando sola, a partir del día anterior actuaba con esa libertad salvaje de antaño, hacía lo que hacía sin reprocharse nada. Tumbada al sol bajo treinta y dos grados, Elvira rumiaba todo esto.
    
    Confuncio Benavides esa misma mañana se había esmerado y acudido a su trabajo dos horas antes, afeitado, con su bigote cepillado y aplicado su after shave para ocasiones especiales, junto con su desodorante que venía el dos en uno; pasada la cuarentena y separado, no siendo muy agraciado en el aspecto físico (barrigón, cara ancha, medio calvo) la víspera se había afianzado una buena pieza e inexplicablemente dicha pieza ni se dignó a mirarlo a la cara la misma mañana. Henchido orgullo por los acontecimientos de la noche anterior, acudió a su trabajo un poco antes, para devoción del personal. Si creían que tenía poco que aportar, aquí tenían la muestra: y era, que, ni más ni menos que se había ligado a la clienta nueva recién llegada. Esa mañana estaba majestuoso junto a sus compañeros, entre los cuales se encontraba Asensio Malvidas el animador del hotel, siendo un plus extra el que la noche anterior hubiera sido testigo de los acontecimientos. Todo eran conversaciones por lo bajo de los dos muchachos que se encontraban con él esa mañana.
    
    – ¡Joder! Me han contado que ayer el jefe triunfo –dijo uno de ellos.
    
    – No veas pedazo de tiarraca, como vino vestida y en qué plan, el jefe cuando vio que tenía ...
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