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El pasajero oscuro
Fecha: 30/08/2020, Categorías: Gays Autor: Gab, Fuente: CuentoRelatos
... vale un beso tuyo, 200€, 300€? Ponle un precio —No es dinero, no te voy a besar —dijo, aunque con poca convicción Me acerqué a ella con 300€ en la mano. Cristina se echó ligeramente hacia atrás, pero la paró la mesa. Me puse enfrente de ella, puse el dinero en su mano, cerrándola los dedos, y me acerqué a su boca. Toqué sus labios con los míos, y empecé a besarla. Ella no reaccionaba. Puse mis manos en su cintura, y acerqué mi cuerpo, presionando mi cuerpo contra sus tetas. Cristina intentó empujar con sus manos en mi vientre para separarme, pero con poca fuerza. Susurró un ligero “no”, pero inmediatamente después retiró sus manos para volver a pegarlas a su cuerpo. Seguí besando sus labios, y noté que empezó a moverlos ligeramente. Sus manos se movieron poco a poco acercándose a mi cintura. Presioné entonces con mi pelvis hacia ella, empujándola contra la mesa. Empecé a usar la lengua, aprovechando que su boca estaba más abierta. Mi lengua empezó a mezclarse con la suya. Pasé mis manos a su culo, apretando. Seguía empujando mi pelvis contra ella. Estaba desatado. Quité mis manos de su culo, e intenté desabrochar el botón de su pantalón. —No! Eso no! Para, no quiero seguir —dijo como despertando, y poniendo sus manos sobre las mías para pararme Sin mediar palabra, saqué un fajo de billetes de mi bolsillo, sin mirarlos ni contarlos, y los estampé contra la mesa, mientras seguía intentando besarla y desabrochar su pantalón —500€ más —dije— por si necesitas ayuda, ...
... la suma asciende ahora a 1.500€ Cristina parecía aturdida, era como si la cifra la hubiese mareado. Lentamente, dejó de intentar apartar mis manos, y pasó a apoyar sus manos encima de la mesa, mientras quedaba con la mirada perdida. Desabroché rápidamente su pantalón y lo bajé hasta los tobillos, quitándoselo finalmente. Tenía que ser rápido antes de que su aturdimiento cesase. Llevaba unas pequeñas bragas blancas ajustadas. Me quité la camiseta, y el pantalón, mientras ella me seguía con la mirada —Qué vas a hacer? —dijo finalmente Sin responder, puse mi mano sobre su coño, y mi otra mano sobre sus tetas, ella apoyada con las manos en la mesa inclinada hacia atrás. Retiré con los dedos hacia un lado la tela, para introducirlos en su coño, poco a poco. Cristina dejó salir un suspiro, mirándome fijamente con los ojos abiertos. Con dos dedos llegué lo más lejos que pude, y empecé a “pajearla”, acariciando el famoso “botón” ahí dentro. Mantuve un ritmo rápido mientras acariciaba suavemente con la otra mano sus tetas. Cristina cerró los ojos, y con la boca abierta, mordiéndose de vez en cuando el labio inferior. Empezó a gemir. Aproveché ahora para bajarla las bragas, quedando desnuda totalmente. Tenía el coño depilado, con una tira de pelo en el centro. Mientras la seguía pajeando, con mi otra mano me bajé el bóxer. Cristina seguía gimiendo con los ojos cerrados, su coño ya humedecido. Aproveché, con la polla tiesa como la tenía ya, saqué los dedos de su coño y puse ...