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El pasajero oscuro
Fecha: 30/08/2020, Categorías: Gays Autor: Gab, Fuente: CuentoRelatos
... mi polla a la entrada de su coño. Cristina abrió los ojos, y gritó —No! sin condón no por favor No estaba para tonterías. Me agaché, saqué de mi pantalón otro fajo de billetes, y sin mediar palabra, lo puse en la mesa. Cristina se quedó mirándolo. No sé ni cuánto dinero había puesto ya. Volví a ponerme enfrente de ella, abrí sus piernas, la sujeté de las caderas y empecé a meter mi polla en su coño. Esta vez no dijo nada. Metí mi polla hasta el fondo, ayudado por lo mojada que estaba Cristina. Empecé a meterla y sacarla a buen ritmo. Cristina quedó medio tumbada sobre la mesa, sus ojos cerrados, gimiendo con cada arremetida. La agarraba de las caderas para hacer más fuerza. La mesa estaba llena de billetes de 50€, algunos ya caídos en el suelo. La sujeté entonces con ambas manos del culo, y la levanté para tumbarla completamente en la mesa. Me tumbé encima y seguí follándola sin parar. Cristina puso sus manos sobre mis hombros primero, y luego rodeó con ellos mi cuello, mientras cerró con sus piernas alrededor de mí. Me estaba encantando follarme a esta chica, el morbo era enorme. No la conocía de nada, este era el resultado del dinero. Era como en los videos. Mejor, esto era de verdad, sin preparación ni trampas. El bamboleo de mis caderas seguía, y empezamos a besarnos lujuriosamente. Cristina me mordía suavemente los labios, mientras hacía fuerza con sus piernas y ponía sus manos en mi cabeza, o me arañaba la espalda. Yo sentía sus tetas moverse contra mi ...
... pecho con la acción. Cuando sentí que me iba calentando, me bajé de la mesa, me puse de pie y dije —Ven Cristina, acaba con la boca Cristina obedeció, se puso de rodillas y empezó a chupar. Tenía una mano en la base de mi polla, que de vez en cuando movía a lo largo de ella siguiendo el movimiento de su boca. La otra estaba fija sujetándome los huevos. Tenía un bonito pelo castaño, recogido en una coleta, por lo que la cara quedaba despejada y podía ver perfectamente la mamada. Yo alternaba mis manos entre su cabeza, y sus tetas. Jugaba con sus pezones, o las cogía totalmente con ambas manos. Cristina seguía chupando sin prestar atención a mis manos. Cuando estaba a punto de correrme, saqué mi polla de su boca —Ahora, sígueme pajeando, quiero correrme en tu cara Siguió con su mano, pajeándome a un par de centímetros de su cara. Me miraba con sus ojos marrones. Estaba a punto de correrme. Solté un gemido enorme de placer, y un chorro de semen salió disparado contra su mejilla. Cristina reaccionó con sorpresa, apartándose ligeramente y abriendo la boca. El siguiente chorro le cayó justo dentro de la boca, y un poco en los labios. Los dos siguientes, ya menos potentes, cayeron sobre sus tetas. Cristina se quedó mirándome, con la cara, la boca y las tetas llenas de mi esperma. Qué imagen. Me empecé a vestir rápidamente, con ella todavía ahí de rodillas, mirándome como en éxtasis, y aturdida por lo que acababa de pasar. —Puedo volver a verte? —preguntó mientras ...