1. Malena 12


    Fecha: 31/10/2020, Categorías: Gays Autor: relator23, Fuente: CuentoRelatos

    ... momento, decidí que le pediría aunque fuerapor amor a dios, que me librara de esta locura haciéndome el amor como él quisiera, ¡pero ya!
    
    NO SOLO DE AUDITORÍAS SE PUEDE VIVIR
    
    La habitación dispuesta para mi quedaba en el quinto piso, la suya en el segundo. Mandé al botones con mi maleta a mi habitación y me quedé en el segundo piso mirándolo con mi cara de súplica y poniendo a su disposición, mediante signos inconfundibles, mi cuerpo espléndido pasmado de deseo.
    
    El me respondió con una sonrisa y yo lo seguí mansamente.
    
    Inmediatamente que la puerta se cerró detrás de mí, comencé a desvestirme descuidadamente, apresuradamente, desaforadamente, hasta que ninguno de mis encantos tuvo secretos para él. Mis manos acariciaban febricitantes mis senos que estaban a punto de detonar, mientras esperaba que él terminara de desvestirse con una calma que no parecía fingida.
    
    No era la gran cosa vestido, mucho menos en cueros, su aparato era de dimensiones discretas. Al estar listo me sonrió, yo me lancé hacia él, coloqué sus manos sobre mis senos endurecidos por la frustración del deseo y me apodere de su pene que estaba duro y listo para mí.
    
    Me dejé caer de espaldas sobre la cama, arrastrándolo en mi caída. Se desplomó sobre mí, comenzando inmediatamente a sorber mis senos como si fueranla chupeta de lachilindrina; yo no necesitaba técnicas depuradas para satisfacerme, con voz pálida le rogué: ¡Métamelo ya!
    
    Obedeció, cerré los ojos para no mirarlo, le rodee con mis ...
    ... piernas y con la pelvis empujé todo lo que pude su sexo dentro del mío, estaba desbocada.
    
    Se movía bien, lo sentía lamiendo mi cuello, mis pezones y mis orejas, mis orgasmos se sucedían con velocidad de ametralladora en máxima cadencia.El hombre se estaba portando muy bien a pesar de sus carencias técnicas. Yo mantenía su espalda aferrada con mis brazos y sus caderas con mis piernas anudadas, no murmuraba palabras incitantes, como siempre lo hago, solo me descargaba…hasta que sentí que él estaba a punto de acabar y la grité –por costumbre- que me acabara afuera. Me obedeció a medias.
    
    Como por arte de magia, inmediatamente que llegó a su clímax, desperté del hechizo al que me había tenido sometida. Su poder sobre mí se desvaneció y aparecieron el desdén y la rabia por habérmele entregado a un esperpento.
    
    Lo aparte con una patada y de un brinco me levanté y corrí al baño a lavarme profusamente.
    
    LA OFICINA
    
    Nuestra llegada a la oficina, al principio, no causó el revuelo que yo esperaba: Entre los hombres, por mí físico llamativo, voluptuoso, de formas abundantes y radicalmente diferente al de las mujeres de la zona: delgadas, morenas y de baja estatura.
    
    Entre las mujeres, por la presencia fantasmal de mi acompañante.
    
    En mi caso, fallaron mis suposiciones porque solo otro hombre albergaba el lugar: el gerente; un muchacho recién casado, que me miraba con el aturdimiento propio de un subalterno que no puede darse el lujo de un desliz visual que pueda parecer ...
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