1. Malena 12


    Fecha: 31/10/2020, Categorías: Gays Autor: relator23, Fuente: CuentoRelatos

    ... irrespetuoso a la linda supervisora que su jefe Gonzalo, le había recomendado encarecidamente como a alguien a quien debía obedecer con los ojos cerrados.
    
    Entre las hembras, mi compañero no causo gran impresión al principio, pero a medida que su potencial (que yo le había sorbido en el hotel) se recuperaba, los estragos comenzaron a notarse.
    
    Yo, me podía controlar gracias a mis recientes desahogos y a que permanecía enclaustrada haciendo mí trabajo, lejos de su influjo, en la oficina del gerente.
    
    Me reía para mis adentros, de solo pensar la cantidad de masturbaciones que se iban a suscitar entre el personal femenino de la oficina.
    
    Era indudable que no a todas, la peste que portaba el hombre, nos afectaba de la misma forma ni con la misma intensidad, pero ninguna se libraría totalmente de su embrujo. En ese momento yo no sabía nada de lo que Deysi posteriormente me precisó, acerca de la relación entre feromonas, fertilidad y necesidad de perpetuar la especie.
    
    De las cinco empleadas, cuatro era casadas y solo una era soltera: una muchacha delgaducha y no muy agraciada pero inteligente y vivaz. ¿Se volvería tan loca como yo me había vuelto?
    
    UNO PARA TODAS
    
    Al finalizar la jornada tuve la respuesta a mi interrogante, al verla sentada al lado de nuestro galán en el taxi que debía trasladarnos de vuelta al hotel.
    
    Anteriormente, yo había decidido, huir de su presencia para evitar que mi deseo reapareciera, exigente, delante de otras personas.
    
    Programé ...
    ... volver al hotel por mis propios medios; sin embargo, por mi estado de ánimo alterado y por lo acucioso del trabajo que realizaba, olvidé anotar las señas del hotel donde me hospedaba y me vi obligada a retornar allí en el vehículo que compartía con mi compañero y, ahora también, con mi compañera.
    
    La muchacha desesperada por satisfacer su deseo, me hacía señas imperiosas de que abordara el vehículo sin tanto retardo. No me quedó más remedio que hacerlo. Ahora, tenía dos hembras bajo su control.
    
    La muchacha y yo –por alguna razón biológica, deducía yo a pesar de mi total desconocimiento de lo que podía ser la causa que generara tanto caos sexual- éramos afectadas de forma fulminante por las emanaciones del hombre. Al concientizar este fenómeno que nos hermanaba en una fatalidad compartida, con un apretón de manos y una mirada suplicante, nos dimos a entender que nos comprendíamos, que nos pedíamos mutua comprensión y que no habría crítica, ni chismes, ni superioridad o inferioridad en el trato: compartiríamosnuestro pan con libertad de hermanas unidas quién sabe por cuál misteriosa energía y que todo lo que aconteciera, sería un secreto entre nosotras.
    
    La chica, desde ese momento no se privó de manifestar lo que sentía burbujeando en sus entrañas. Yo me encontraba en el mismo estado pero me contenía más que ella, quizá por su naturaleza silvestre de mujer del campo.
    
    El chofer nos miraba sin entender, quizás pensaba que era un juego nuestro raro comportamiento. El hombre ...
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