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Malena 12
Fecha: 31/10/2020, Categorías: Gays Autor: relator23, Fuente: CuentoRelatos
... pensaba que era la primera vez que hacía un trio (no consideraba lo de la muchacha,el hombre y yo, como un “trio”, solo lo concebía como la cola ante la taquilla del banco para agregar en la cuenta un depósito de esperma) y concluí que, a pesar que el amor de hombre era más satisfactorio, el amor entre mujeres no dejaba de tener un singular saborcillo divinamente armonioso, de identificación y de compenetración sensual que hermanaba con la pareja y le otorgaba una saludable cualidad a cada orgasmo. Además, de que adoraba sentirme adorada y protegida maternalmente en los casos en los que no me sentía atraída por la sensual sensación de ser poseída convirtiéndome en una propiedad de mi amante… que era lo que más me gustaba, pero éste no era el caso… Dora y Ramón habían continuado su viaje. Cuando en la mañana antes de salir, pregunté en la recepción por ellos, me contestaron que muy temprano habían salido, pero me habían dejado una nota: “Querida, recuerda lo convenido”. Habíamos quedado en que el viernes me llevarían a conocer su hacienda. Sonreí, y con un suspiro salí a enfrentarme con mi destino. Me quedaba una última y dura semana por delante, que incluía el cierre de la auditoría –que, por demás, iba saliendo bien- y verificar si mi necesidad porel hombre había terminado. LA ÚLTIMA VEZ. No opuse resistencia a mi ansiedad, pero si noté que durante los últimos tiempos era más manejable y la resistía mejor: el efecto parecía estar pasando. Ya estaba mejor, ...
... tendría que pagar mi precio pues no quería seguir huyendo y exponerme a caer en manos de algún inescrupuloso que podría abusar de mí debilidad: no todos serían como Dora y Ramón. Ese día salimos juntos de la oficina, yo iba resignada, él iba sonriente. Esa vez, al final de “el acto”, contrariamente a como siempre sucedía, no lo pateé y corrí a bañarme, sino que una extraña laxitud me invadió y me quedé dormida junto a él. Era aún de madrugada cuando desperté. El yacía a mi lado desnudo y roncando. Por la posición de mi cuerpo y las sábanas, dispersas por el suelo (con las que estaba segura de haberme recubierto antes de quedar dormida) deduje que mientras yo estaba en mi letargo, había sido juguete de ¿quién sabe cuáles manejos depravados de su parte? además, tenía semen reseco sobre mis senos y sobre mis nalgas. Estaba segura de que había estado jugando conmigo. - ¡Coño de su madre!, pensé con rabia, pero casi de inmediato recapacité, era lógico que lo hubiera hecho, yo misma le había dado la oportunidad. Esta forma de reaccionar me hizo caer en cuenta de que mi razonamiento lógico, analítico y pragmático, había regresado a su sitio en mi cabeza después de tantos días sin su alentadora compañía. Lo descubrí con gozo, cuando me vi discurriendo muy fríamente acerca de que si había aprovechado la circunstancia de mi relajado y profundo sueño para saciar alguna necesidad extraña conmigo, era lógico y natural, pues “ante el arca abierta hasta el justo peca”. Raro ...