1. El que la sigue, la consigue


    Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos

    ... silencio y colocarme detrás de ella. Ella seguía trasteando como si no estuviera ocurriendo nada pero sintiendo la dureza de mi miembro apoyado contra sus nalgas, golpeándolas con fuerza mientras la mantenía bien sujeta por las caderas.
    
    Qué divino juego! Un hombre maduro, desnudo, pegado como una lapa a la espalda de una mujer más mayor, vestida del todo y que hace como que no se entera del asalto sexual que está padeciendo. Cualquiera que lo viera... ¿Qué pensaría? ¿Qué diría si además supiera que eran yerno y suegra? ¿No le resultaría excitante si además tuviera conocimiento de que una hija de esa señora y esposa del asaltante, se hallaba a solo unos pasos descansando en el lecho matrimonial?
    
    —Deja de cocinar: tienes que atenderme a mí en esto de aquí... abajo, le decía.
    
    —Ay, no, chico, por Dios...!
    
    —Venga, quieta. No te pongas nerviosa. Tranquila, ya verás qué bien te lo voy a hacer: te va a gustar mucho que te toque. Voy a deslefármela...
    
    —No, no. Suéltame!
    
    —Súbete la falda!
    
    —¿Qué me vas a hacer...?
    
    —Nada que no te guste: venga, súbetela bien arriba.
    
    Por fin, después de un titubeo, se sube la falda mostrándome sus apetecibles muslos y sus dos rotundas nalgas cubiertas por unas bragas blancas. Había conseguido, por fin, una meta anhelada: su cooperación. Tímida aún pero real y desde luego en los antípodas de un rechazo radical. Quedaba pues, patente una vez más, que la mayor parte de las veces el deseo sexual se impone sobre cualquier otra ...
    ... consideración familiar, moral o psicológica. Tantos años de preparación empezaban a dar sus frutos.
    
    —Ahora, bájate las bragas...
    
    —... Pero...
    
    —Vamos, bájatelas! Se llevó las manos a las caderas y lentamente empezó a deslizar su prenda más íntima a lo largo de sus muslazos hasta la altura de sus rodillas.
    
    —Así me gusta. ¿Ves qué fácil? Ahora te voy a poner la polla pegadita a la raja de tu culazo para que la sientas. Yo sé que la estás deseando. Que estás loca por mi cipote, ¿a que sí...?
    
    ...
    
    —Contesta! Te estoy hablando!
    
    —No sé... esto no está bien.
    
    —Pero ¿te gusta?
    
    —Sí, claro, gustarme... ¿cómo no me va a gustar? Mucho...!
    
    —¿La estás sintiendo bien?
    
    —Sí, sí... está bien... ooohhh!...
    
    —Te voy a separar más las nalgas para pegarte la verga bien dentro... Así... así... ¿ves, qué rico?
    
    —Ufff!...
    
    —Goza sin miedo. Disfruta, que yo sé que lo has deseado mucho ¿a que sí? Llevas años y años sin catarlo...
    
    —... no sé... sí...
    
    —Tía buenaaa, estás cojonuda!... toma!, toma polla...! decía yo mientras empezaba a culearla. Y le tocaba las tetas y pegaba mi miembro contra su culo manteniéndola bien agarrada por la cintura con mis brazos. Toma! ... toma!... toma!... Sácame toda la lefa!... Ya... yaaa... ahhh!... me vieneee!!!... aaaahhhh! Qué buenooo, qué rico! Qué gustazooo! Qué vacío me sientooo!... Uuuuufff! Qué bieeen! Es divinooo...! ¿Ves como no era para tanto...?... Anda... ya puedes subirte las bragas: déjate la lefa ahí, donde te la he ...
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