-
El que la sigue, la consigue
Fecha: 19/11/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: esbomo, Fuente: CuentoRelatos
Cuando mi suegra me tendió la toalla través de las cortinas inicié una conversación lo más natural que pude sobre la necesidad que teníamos todos los hombres de obtener un continuo alivio sexual, que ella me gustaba y que deseaba hacerle el amor. "Estás loco!" me contestó. La historia que empiezo ahora a escribir se remonta a bastantes años atrás, cuando una noche de amor con Cristina, mi esposa, me atreví a decirle que me encantaría hacerle el amor a Elvira, su propia madre, viuda desde hacía ya muchos años. Se quedó estupefacta. Jamás hubiera esperado de mí tal confesión. Me contestó algo así como: —Estás loco!... Es una broma, ¿no? Pero, bueno, tú verás: decide por ti mismo... Fue un bombazo. Auténtico: tanto para ella como para mí. No volvimos a hablar de ello hasta pasado mucho, mucho tiempo. Y en unas circunstancias en extremo duras, muy difíciles que ya os contaré. He de decir, para encuadrar las siguientes vivencias, que mi mujer no era demasiado ardiente en materia sexual. Todo lo contrario a mí que soy un hombre muy dado a toda clase de juegos en ese aspecto de la vida humana. Pero... -siempre hay un pero- esa afición lúdica mía era por aquel entonces simple amalgama de meras fantasías y vagos deseos sin desahogo en la realidad. Envueltos en la bruma de la nada. Y es que yo carecía de experiencia más allá del sota, caballo y rey de algunos casquetes sabatinos o las pajas de las jornadas laborales. Pero, en fin, creo que, si deseamos a cualquier ...
... mujer merece la pena intentarlo. No importa su condición, si acaso que nunca tenga menos de dieciséis o dieciocho años. Personalmente lo he hecho luego con unas cuantas solteras, casadas o separadas, viudas; jóvenes y maduras; con y sin hijos; simples conocidas o amigas íntimas de toda la vida a las que tenía y sigo teniendo cariño (a ellas y a sus maridos): tardaremos más o menos tiempo pero las probabilidades que tenemos de conseguirlas son muy altas si nos ponemos a ello sin desánimo. Las mujeres nos desean tanto como nosotros a ellas pero han sido educadas en el recato y la pasividad. Empecemos por las más cercanas: compañeras de trabajo, vecinas, conocidas; y las mujeres de nuestras propias familias: primas, tías, hermanas, suegras. La convivencia familiar, a mi entender, incluye a veces el sexo y no sólo entre los dos miembros de una pareja casada. Pienso, si no estoy confundido, que existe la única limitación de no hacer daño moral o violentar a nadie de forma extrema; todo es válido para disfrutar lúdicamente de nuestros cuerpos sin admitir otra cortapisa que la que acabo de citar. Existe un tipo de violación "menor", por decirlo de alguna forma, en que la otra persona siempre queda libre para aceptar o rechazar el juego, porque eso es precisamente lo que se realiza -un juego-cuando se "fuerza" una situación, cuando alguien se insinúa, seduce, intenta conquistar, provoca, tienta, se exhibe o hace comentarios eróticos para invitar a otra persona a participar en algún ...