1. LA CASA DE LAS PERVERSIONES 4


    Fecha: 03/12/2020, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues

    ... baldíos donde yo había querido entrar a pajearme cuando había terminado con dolor en los huevos por estar cachondeando con Ester. Teresa caminaba junto a mi, un poco adelante iba Yadira con Amanda. Conversando cosas triviales, sin importancia. Fue mi cuñada quien pareció percatarse que nos retrasábamos y girándose hacía nosotros le dijo a su amiga que si quería que le quitaran la calentura que fuese al grano. Ya dile – dijo. - ¿Que paso? – pregunte. - Dice que le gustas – dijo. Tú me lo dijiste Teresa – aseguró Yadira confrontado a su pequeña amiga. Teresa no decía nada. Era evidente que estar en aquella situación la ponía nerviosa. Sin embargo plantándose decidida confirmo lo que había dicho mi cuñada. Seguimos caminando rumbo a la tienda, Amanda y Yadira adelante nosotros atrás. Ya dile – volvió a decir mi cuñada con aquella sonrisa de alguien que sabe un secreto. Y como si quisiera que su amiga se sincerara conmigo nos dijo que la esperábamos ahí. Estábamos a una cuadra de a donde íbamos y a pesar de que apenas serían las 9:30 de la noche no había más que nosotros en aquella parte de la calle. La claridad apenas si nos llegaba, de no estar aquella lámpara a unos 50 metros hubiésemos quedado a oscuras aunque la noche no era tan negra como otros días. Teresa quien minutos antes se mostraba nerviosa ahora parecía más segura de su misma. ¿Qué tienes que decirme? – Pregunte. Me dijo que era una locura de su amiga. Dime- insistí esta vez alargando mi mano para tocar las suyas. ...
    ... Esta loca Yadira – dijo apretando mis mano como lo había hecho al momento que nos habían presentado. Supe que debía jugarme el todo por el todo y me acerqué a ella hasta casi rozar nuestros cuerpos y sin más la bese en la boca. Sus labios me correspondieron tímidamente, su mano se aferró un poco más fuerte a la mía como si con ello quisiera decirme que aprobaba lo que estaba haciendo. Las palabras sobraban, sus ojos brillaban en aquella noche a media luz, su rostro irradiaba el deseo de volver a ser besada. De nuevo nuestros labios se juntaron, pero esta vez nuestras lenguas hicieron su papel protagónico, cada una buscando entrar en la cavidad bucal del otro y hasta luchando cuerpo a cuerpo una contra la otra. Nuestros manos se habían separado, ella se había colgado a mi cuello y yo ahora aprovechando el momento acariciaba su espalda y como buen entendedor de que tenía luz verde poco a poco iba bajando hasta que mis manos se habían apoderado de sus caderas. Nuestros besos eran ahora más intensos, nuestros cuerpos pegados uno contra el otro, nuestras manos haciendo lo suyo, ella apretando mi espalda y cuello, yo estrujando sus nalgas, halándola contra mi sin importarme que pudiera sentir que mis 17 centímetro a estaban listos para ella. Teresa parecía gustarle sentir mi tranca rozando su cuerpo, es más, ella misma se movía como si con su pancita le quisiera dar caricias. Porque como era chaparrita apenas me llegaba a los hombros, cuando me baje a chuparle los pechos tuve que ...
«1234...7»