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El Baldío - Parte 1
Fecha: 14/12/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... recuerdo si acaso intento quitarse de encima mío, pero creo que si lo intento, yo no la habré dejado. Estaba tan caliente… Solo recuerdo que lo próximo que me dijo, es que estaba muy caliente, que le quemaba mi chorro de leche masculina. Yo me recosté, y me puse a descansar… esperaba que ella se saliera, pero no, se quedo ahí inmóvil, aun ensartada. Luego de un rato, entendí que le dolía tanto, que no quería ni sacarla. Así que solo opte por acomodarnos suavemente, ponernos de costado, y recién ahí se la fui sacando lentamente. Pensé que sería más fácil una vez que se me pusiera blanda, pero no, la seguía teniendo parada. Supongo que como ella era tan estrecha y me apretaba el miembro, la sangre de mi verga no se iba, y por lo tanto seguía dura. Tome un buen pedazo de papel higiénico, y mientras la iba sacando, la iba limpiando. Primero era apenas un poco de sangre y nuestros fluidos. Pero una vez se la saque por completo, de su rajita abierta ya con un agujero con la forma de mi verga, comenzó a salir esa mezcla de semen, sangre y sus jugos. Deje que ella solita se limpiara, mientras yo me limpiaba el miembro para no manchar las mantas. Ella solo tomo un rollito de papel en su mano, y se lo puso en la entre pierna, y ahí se quedo recostada, inmóvil por un buen ...
... rato. En ese momento no entendí nada, pero ahora entiendo lo mucho que le dolió, y lo mucho que le ha quedado doliendo todo el cuerpo, sus caderas. Anocheció temprano, ya que se terminaba el verano. Así que mientras, opte por vestirme un poco, y quedarme a su lado viendo las estrellas. Ya cuando la idea de coger, quedo a un lado en mi cabeza, me empecé a preocupar por la nena. Me parecía que había pasado mucho rato así en su posición. Cuando le pregunte si estaba bien, porque no se terminaba de limpiar, solo me dijo que estaba bien, que aun le dolía un poco. Al menos no note que estuviera enojada o asustada en ese momento. Tenía esa rara respiración post llanto. Luego de un rato, empezó a limpiarse muy lentamente, adolorida, obviamente, mientras yo le ayudaba. Yo guarde mi manta, le guarde la de ella, la ayude a vestirse… le di unos cuantos besitos en sus tetitas, como para tratar de hacerla sentir mejor. Ahora creo que no lo supe hacer y le habré dado unos buenos chupetones a sus pezones. Finalmente, se pudo mover mejor, y nos fuimos. La acompañe y ayude o mejor que pude, hasta que nos despedimos y cada uno se fue por su parte del sendero. No la volví a ver a pesar de que yo seguía cruzando ese sendero casi todos los días. Hasta que un día… me lleve una sorpresa.