1. Mi vecina Rosa (4)


    Fecha: 19/12/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Diego Alatriste, Fuente: CuentoRelatos

    ... Simulamos que era nuestro aniversario de boda para invitar a cenar en casa a unos amigos, entre los que se encontraría este señor.
    
    El día señalado, Ángel había salido por la mañana de viaje a Friburgo, pero llegaría a la hora de la cena. Todo estaba preparado. Hasta conseguí unas botellas de vino de la Ribera del Duero y me puse un bonito traje de noche para realzar mis encantos. Llegaba la hora de la cena y Ángel no daba señales de vida, comencé a ponerme nerviosa. Sonó el timbre y aparecieron su jefe y otro señor que se encargaba de las finanzas del hotel, creo. Les hice pasar y les serví unas copas.
    
    – Enseguida viene Ángel.
    
    Poco después sonó el teléfono. Era mi marido. Estaba muy nervioso, dijo que había perdido el avión y que hasta el día siguiente no podría volver.
    
    – Atiéndelos lo mejor que puedas, cariño…, lo mejor que puedas, y colgó.
    
    Triste y sin saber muy bien qué pasaba volví al salón. Los dos hombres reían a carcajadas. Se sentaron cada uno a un extremo del sofá y me invitaron a sentarme entre ellos.
    
    – No tienes que entrar en detalles, si no quieres. Rosa comenzó a sollozar. – No quieres saber la verdad, pues aquí la tienes.
    
    Continuó con su relato. Los dos estaban pasados de copas. El jefe de mi marido tomó la iniciativa. Tiró del amplio escote de mi vestido y se asomó.
    
    – A ver que tenemos aquí… ¡Hombre dos pastelitos!, el de la derecha para mí y el otro te lo comes tú, dijo a su compañero. Me sentí en el más bajo y sucio arrabal del mundo. ...
    ... Estaba a punto de vomitar y la cabeza me daba vueltas. Ángel no podía hacerme esto.
    
    Los dos hombres comenzaron a sobarme las tetas y a tocar mis piernas. Luego comentaron que harían un sorteo para ver quien me follaría primero. No podía aguantar esa situación. Puse mis manos en cada una de las erecciones y comencé a pajearlos por encima del pantalón.
    
    – No hace falta, creo que voy a poder con los dos juntos.- Vaya, Ángel no nos había dicho nada de esta habilidad de su mujercita. – Ángel no me conoce todavía.
    
    Desabroché el pantalón del jefe y dejé su polla al descubierto. Acerqué la boca y golpeé mis labios repetidamente con el miembro duro de aquel hombre. Mientras, mi otro acompañante se había desnudado de cintura para abajo y de pie, cogió mi mano y la llevó hasta los huevos dándose una friega con ella, cuando la soltó comencé a hacerle una paja. Sólo rozaba con la lengua el capullo de jefe, lo que, aparte de excitarle, le desesperaba. Se levantó del sofá y se desnudó por completo. Yo aproveché para quitarme también mi maravilloso vestido de fiesta y mi sujetador.
    
    -Ven aquí, zorra, y chúpamela como es debido. – ¿No te gusta como lo hago? Dije mientras me ponía de rodillas, – Pues a tu polla parece que sí…
    
    Pasé mi lengua a lo largo de su miembro para meterla después por completo en mi boca. Sujetó mi cabeza para que no pudiera sacarla.
    
    – Así, Así, cómetela toda, fóllame con tu boca.
    
    Cuando conseguí desprender mi cara del vientre de aquel hombre me levanté ...