1. Mi vecina Rosa (4)


    Fecha: 19/12/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Diego Alatriste, Fuente: CuentoRelatos

    ... sus empleados.
    
    Cuando creí que había cumplido mi objetivo, Dije a Ángel que nos veníamos a España. Él pensó que con nuestro regreso su calvario terminaría y que todo seguiría como tantas veces lo habíamos soñado. Nada más lejos de la realidad, vendimos la casa de Alicate, tras su "merecido ascenso", Ángel no volvió a trabajar en el hotel y nos hemos alejado de la costa cuanto hemos podido.
    
    Vimos una promoción en un folleto turístico de esta sierra, vinimos de visita, nos gustó y aquí nos hemos instalado. Ya lo sabes todo. Pero nunca pienses mal de mí. Con mi cuerpo no he sacado dinero ni placer. Lo he usado para salir de una situación frente a los jefes de mi marido. No discuto que la solución que adopté podría haber sido otra mejor, pero la realidad es esta, y no me arrepiento de nada de lo que he hecho.
    
    – Podría reprocharte que me has utilizado en tu particular venganza, pero no lo haré, le dije mientras ponía mi brazo en su hombro.- Te equivocas ya te he dicho que con nadie antes he sentido tanto placer. Desde aquel día no me había sentido una mujer hasta que me tocaste la pierna por debajo de la mesa.
    
    Tú me excitas, quiero hacerme inolvidable para ti. Lo que siento por ti, no sé si es ...
    ... amor, pero si no lo es, debe faltarle muy poco. Estaba a punto de levantar el castigo a Ángel cuando apareciste, creo que puede aguantar otra temporada y así no nos molestará.
    
    No podía quitarme a Rosa de la cabeza. La imaginaba por todas partes, tenía que desviar mi atención con alguna actividad para apartarla de mi pensamiento, pero de nuevo aparecía ella en mi mente dispuesta para acompañarme en mis fantasías más inconfesables. Esto me provocaba un estado continuo de excitación. A veces miraba por la ventana con la esperanza de ver su silueta a través de las cortinas de la casa o pendiente de sus plantas en el jardín. Yo, desde luego, era bastante menos discreto y creo que se me notaba la pasión con que la miraba cuando iba a casa de mis suegros o nos cruzábamos de forma fortuita. En cambio, ella disimulaba nuestra relación de forma admirable, Cualquiera que nos viera charlar no podía imaginar lo que en ese momento pasaba por nuestras cabezas.
    
    Cada vez que podíamos nos destrozábamos en el desenfreno del sexo sin más limitaciones que nuestra fantasía, o cuando las circunstancias nos obligaban, buscábamos la forma más discreta de apagar el fuego que ardía sin control entre nosotros.
    
    Continuará. 
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