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Noche de pasión en Lisboa (XII): Duelo en OK Corral
Fecha: 24/12/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
... jurado no se vea influido por la apuesta, los términos de la misma no pueden salir de aquí –dije, dirigiéndome en particular a Marta. Para mi sorpresa, no bien acabé de decir lo anterior, Marta poniéndose en pie, me ofreció la mano extendida y me contestó: —Por mi parte, acepto la apuesta. Aceptación que fue seguida por el inmediato asentimiento de las otras tres mujeres. En ese momento debería haberme dado cuenta de que en algo me había equivocado, pero ni se me ocurrió que me fuesen a correr la mano. Contra mujeres no se puede apostar. El caso es que después de dos semanas de preparativos, ahora estamos batiéndonos a cara de perro, y ninguno de los dos estamos dispuestos a dar el brazo a torcer. Al escoger el jurado, han incluido mujeres y hombres a partes iguales, y como presidente del jurado, con voto de calidad, ha sido nombrada la mujer que por mayoría han considerado la mejor cocinera de las que aquí se encuentran. En el caso de producirse un empate, ella lo deshará con su voto. Por la paridad del jurado ha quedado conformado por cincuenta personas, veinticinco de cada sexo. Servimos las sesenta raciones para que todo el mundo las pruebe, y los componentes del jurado, después de la degustación, proceden a depositar en una caja que hemos preparado, a fin de mantener el secreto de voto, el papel con el nombre de la receta que consideran mejor. Por el apretado tanteo de cuarenta y ocho a dos, el bacalao al pilpil es nombrado la segunda mejor receta del ...
... mundo. No lo entiendo. Mientras estaban probando, se me ha acercado mucha gente diciéndome que “el bacalao con nata español” estaba espectacular. Tengo la certeza de que uno de los votos a mi favor es el de Amália. Ya que yo he votado la receta de Marta, el otro voto no tengo ni idea de quién puede ser, espero que sea de Ana María. Al menos me quedaría el consuelo de tener de mi parte a la familia. Mi mujer, viendo la cara de tonto que se me ha quedado, se me acerca y me da un beso en la mejilla, al tiempo que sin decir palabra, con una mano me palmea por dos veces el pecho y me deja solo, rumiando la derrota. Enciendo un cigarrillo y me aparto pensado en lo que ha ocurrido y en ese momento se me acerca Marta, que me pide fuego, sentándose aparte conmigo para charlar. —No se amargue, Dom Alfredo. No tenía ninguna oportunidad de ganar. Yo podría haber cocinado pollo y usted perdería igual. Estaba en juego nuestra honra. —Marta, los términos de la apuesta especificaban claramente que el jurado no podía saber nada. —Dom Alfredo, no ha entendido usted nada. Al silenciar los términos usted mismo ha cavado su propia tumba. Ha convertido el duelo entre usted y yo en un duelo España – Portugal. Ningún portugués va a votar una receta de bacalao como mejor que la nuestra. Si se hubiesen sabido los términos de la apuesta, solamente por reírse a nuestra costa, el tanteo hubiese sido más parejo. E incluso puede que ganase usted. La honra que estaba en juego no era la de ...