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Noche de pasión en Lisboa (XII): Duelo en OK Corral
Fecha: 24/12/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
... corte de pelo asimétrico era una escultura en sí mismo, por lo que no necesitó de peinados especiales. Marta estaba irreconocible: Llevaba un vestido negro, liso y entallado, de manga tres cuartos con abertura en las bocamangas, con escote barco desde hombro a hombro y largo hasta la rodilla. Le habían recogido la melena por los lados de la cara, cayendo por detrás en una cascada de rizos. Todas llevaban zapatos de tacón de aguja y en la mano bolsos planos tipo cartera. Paulinha merece una descripción aparte. Cuando la vi, mi primer impulso fue ir corriendo al salón de estética y que me devolviesen a mi nieta, o que me dijesen en donde la tenían secuestrada contra su voluntad. No había rastro de la muchacha fresca e inquieta que yo conocía. Ante mí se encontraba una mujer elegante, sofisticada y segura de sí misma, que no tenía nada que ver con la Paulinha a la que yo estaba acostumbrado. El hábito no hace al monje, pero en este caso parece que el vestuario ha ejercido un influjo importante sobre la manera de moverse y comportarse la muchacha. En la peluquería le han trenzado su corta melena en una trenza de raíz, partiendo desde la nuca hasta la frente, escondiéndole el pelo conforme fueron trenzando. El resultado es una cabeza totalmente despejada rematada al medio con una espiga de cabello. El maquillaje que le han aplicado prácticamente no se nota. La sombra de ojos y el lápiz de labios solamente son un poco más oscuros que su tono natural. Su apariencia es la de ...
... una mujer unos años mayor que los que en realidad tiene, pero no queda en absoluto desmerecida. Al contrario. Sin la menor duda, el vestido se lo han escogido las otras mujeres, o al menos han tenido mucho que ver en la elección. Es un vestido vaporoso, de organza satinada, color verde pastel, con la falda un par de dedos por encima de las rodillas. El busto, sin mangas, cubre el frente completamente, sin escote, cerrándose en torno a su garganta con un cuello de caja y dejando completamente desnuda la espalda. Su joven pecho indudablemente queda sujeto y protegido por algún artificio adhesivo e invisible, ya que el corte de la prenda no le permite el uso de sostén. Amália le ha prestado como complemento el chal de lana de alpaca color marfil que le regalé por su cumpleaños. Calza unos zapatos de tacón de aguja, de charol color blanco, y que su juventud le permite que sean un par de centímetros más altos que los de sus compañeras. El resultado es que es la más alta de las cuatro mujeres. Completa el conjunto con un bolsito “clucht”, forrado en raso blanco, tan diminuto que, aparte del móvil, posiblemente solamente tenga capacidad para un lápiz de labios. En la muñeca derecha lleva una esclava de oro con su nombre grabado, de la que intuyo que parte de su valor, si no la totalidad, tiene algo que ver con setas y con un “no muy novio” que se ha echado. Después de dar una vuelta sobre sí misma, sonriendo, que provoca que la falda se acampane y me permita ver un poco más de ...