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League of Sex: Tutorial
Fecha: 28/01/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lanista17, Fuente: CuentoRelatos
... hacía si no le iba a prestar más atención que al mismo mobiliario? Sin darle muchas vueltas al asunto y viendo como el titán inspeccionaba las grebas de su armadura, se arrodilló, tomó su miembro con una mano y lo metió delicadamente en su boca. La única respuesta del demaciano fue una ceja alzada. A pesar de que la rubia era alta, al estar arrodillada debía estirar su torso lo más posible para alcanzar la altura de la entrepierna de él. Se la chupaba con ganas de verdad, como si fuera una sabrosa pata de pollo, después de todo, una simple hechicera como ella no podría darse el gusto de intimar con un líder de la vanguardia demaciana todos los días. Así mismo, Garen seguía muy interesado en los dibujos de la hoja de su espada y su cabeza estaba en órbita. Las batallas eran cada vez más frecuentes, no sólo en la vanguardia sino cerca de las propias murallas del reino. Prácticamente no tenía tiempo de descansar, planear estrategias y maquinar el próximo enfrentamiento que tuviera con La Hoja Siniestra. Esa maldita estaba en su mente más de lo que debía estar. Y es que el último combate que habían tenido había sido espectacular. Era su igual, no cabía duda. Danzaba con las cuchillas y acariciaba su espada con ellas como el guerrero jamás hubiera pensado que una mujer podría llegar a hacer. No tenía su fuerza, no tenía su resistencia, pero tenía una agilidad que nunca en su vida había visto. Era como si las dagas formaran parte de ella misma. Ella era una leyenda, como ...
... él. Sus batallas serían legendarias y vivirían por siempre. —¡Oh, por el rey, Garen! ¡Esto no era tan enorme hace un momento! —le habló la muchacha que sostenía con sus dos manos la pesada verga del coloso. La lamía lentamente, observándolo con ojos lascivos. El campeón se fijó en ella como si no fuera más que un insecto listo para morir por aplastamiento. Sus ojos eran maliciosos, sí, pero no eran como los de La Hoja. Los de Katarina realmente tenían un demonio grabado en ellos. Gruñó suavemente y con sus poderosos brazos levantó a la muchacha rubia que soltó un gritito de placer al sentir las manos aplastando su cintura. La arrojó a la cama y la súbdita abrió las piernas. Garen se arrodilló en el borde y, sosteniéndose con una mano, acercó lentamente su pelvis a la de ella. A pesar de tener los cientos de kilos de músculos del luchador encima la chica sólo sentía el pene endurecido tratando de abrirse camino en sus entrañas. El miembro parecía pequeño comparado con su gigantesco cuerpo, pero con lo que dolía al entrar no cabía dudas que lo único pequeño en esa habitación era su vagina que en ese momento estaba siendo ensartada lentamente. —Ahora vas a sentir un poco de Justicia Demaciana —le susurró al oído, todavía con las imágenes de Katarina haciendo volar sus cuchillas hacia él, dejándole cicatrices que jamás se curarían. —¡Mmm, sí! ¡Quiero sentirla! ¡Dame todo lo que tengas, Garen! ¡Júzgame de una buena vez! ¡Soy muy mala y es necesario que hagas justicia ...