-
El Clan del Placer cap 3
Fecha: 12/02/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues
Salimos de la cueva por la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a asomar por detrás de la Cordillera Blanca. Jeneh comentó que se sentía cansada para continuar, y que se estaba muriendo de hambre. Quería que nos detuviéramos a comer con tranquilidad, pero no podíamos darnos ese lujo. No se trataba de cualquier persona: era la hermana de nuestra matriarca, y teníamos que cumplir con ello. Jeneh iba detrás de nuestro equipo, siempre atenta a todo lo que había a su alrededor y con una flecha dentro de su arco. Había sido educada así por su papá, pues desde una tierna edad, ambos salían al bosque a practicar sus habilidades con las armas. En el fondo, creo que Reynard quería que su pequeña fuera una guerrera, y no una mujer del clan como las demás, que viviera para entregarse a su marido y tener crías. —¿Nos falta mucho para llegar? —preguntó la hija de Alva, Kala. —Después de cruzar este río. Sus aguas eran tranquilas, aunque profundas. Se decía que estaban llenas de cocodrilos, pero sólo durante las épocas reproductoras. —Bien, fuera ropa —sugerí, y las cuatro nos desnudamos lentamente. Metimos la ropa en un saco impermeable hecho de piel que Alva llevaba al hombro. —Cómo se nota que no sacaste las tetas de tu mamá —el comentario de Alva afectó a Jeneh, y por su cara, vi que estaría dispuesta a meterle una flecha en el ojo a la mujer. —No le hagan caso —dijo Kala, susurrándonos cuando su mamá se metió al río—. Me parece que tu pecho es hermoso, Jeneh. Mamá sólo tiene un ...
... agrio sentido del humor. —Aunque es cierto que no tengo ni tendré las dotes de mis hermanas —se lamentó la arquera con un triste suspiro. —Podría ser peor —le di una suave caricia en la espalda y luego le eché una mirada de reojo a Kala. Era muy bonita, con el pelo un poco más claro que el nuestro y un tatuaje de adorno justo encima del Monte de Venus. Su coñito estaba cerrado, inequívoca señal de que seguía siendo una de las pocas vírgenes del clan. Por lo demás, sus senos de pezones oscuros estaban tapados por su cabellera, contrario a mí, que los mostraba a cualquiera. Jeneh, cohibida por sus pocas carnes, se tapó el busto con dos largos mechones de cabello, y acomodó la pequeña corona de flores que llevaba. Nos lanzamos al agua helada, y salimos poco después, con los pezoncitos erectos y temblando de frío. Apuramos a vestirnos con nuestros abrigos, y el viaje continuó durante poco más de dos horas. —Esperen. Escucho algo —dijo Jeneh. Alva y las demás nos agazapamos detrás de unas rocas y miramos lo que había al otro lado de los setos. Un bárbaro. Al menos uno de la Tribu Osk. Estaba desnudo, con el pene erecto delante de una chica bajita y de apariencia inocente, que mamaba en medio de un mar de lágrimas el miembro que se le ofrecía. Se veía su desesperación y el temor de ser ejecutada por el hacha rudimentaria que el bárbaro llevaba en la mano. —¿Es del clan? —pregunté. —No lo es —dijo Alva—. Vámonos. No nos corresponde hacer nada. —Será su esclava —Kala hizo un mohín de ...