1. El Clan del Placer cap 3


    Fecha: 12/02/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues

    ... y al sacar su pene y verlo, me encantó la forma en la que mis jugos bucales chorreaban de él. Lamí con más fuerza, recogiendo mi propia saliva y volviendo a tirarla sobre el pene. Miré detrás de mi espalda, y vi, además del tipo que me la metía, una sorprendente escena de Jeneh comiéndole la concha a Estrid. ¡Estrid, la hija de la matriarca! Aquello era raro, y me sacó de mis casillas un momento. Tocar a las mujeres de la alta cuna era algo muy malo, y Jeneh lo sabía bien. Sin embargo, parecía algo encantada con semejante clítoris entre sus dientes. —¿Hermana? —pregunté, desde mi posición. —Todo está bien —dijo Estrid, riendo y haciendo rizos con su pelo castaño—. Le he dado permiso de limpiarme la vagina con su lengua. Es un honor. Respiré, más tranquila. Aquello en verdad era un honor para Jeneh, y hasta me sentí un poco celosa. Volví mi atención a la polla que comía. El sujeto se puso de rodillas, por lo que mi cuello tuvo que hacer una torsión para seguir chupando. Yo tenía la lengua afuera, dejando que me penetrara a voluntad. El de atrás siguió nalgueándome mediamente fuerte, hasta que experimenté una descarga de semen dentro de mi útero. Fue demasiado, y casi al mismo tiempo, la polla que chupaba me llenó la boca de caliente fluido blanco. Sabía algo salado, pero me apresuré a revolverlo con saliva y a tragarlo de una vez por todas. Ambas pijas salieron de mi cuerpo, y me acosté, rendida, sobre la arena. Abriéndome la vagina, recogí el poco semen que pude y también ...
    ... lo comí, aunque su sabor era algo raro al estar mezclada con mi orgasmo. Tranquilamente supervié la tarea de mi hermana menor. Los pequeños pezones de Estrid estaban ahora en su boca, y aunque el lesbianismo era practicado a fuerzas y con naturalidad por todas y cada una de las mujeres del clan, pocas sentían realmente atracción por las de su mismo sexo. El placer con el que mi pequeña hermana comía de aquellos medianos melones parecía evidenciar un gusto más allá del de todo sentido de obediencia. Con una mano tiraba de la puntita derecha, y con sus dientecitos tiraba del izquierdo. Luego intercambiaba y juntaba ambos globos para llenarlos de saliva. —Tenemos que irnos, mi señora —dijo Alva, entrando a la caverna. —¡Pff! Está bien. Andando. La llegada a la ciudad estuvo plagada de alegrías, porque todos estaban reunidos y esperando a la hermana de la matriarca. La plaza, adornada con flores y candiles de incienso, estaba bordeada de guardianas comandadas por Rafaela, exuberante y sensual detrás de su uniforme que dejaba a la vista más carne de la que protegía. La gente bramaba y el coro de niñas del santuario cantaba una pegajosa melodía mientras eran dirigidas por su maestra. Algunas jovencitas danzaban felizmente con cintas de colores atadas a sus muñecas y tobillos, mientras que los hombres participaban en exhibiciones de fuerza y lucha. En el aire flotaba el aroma de las flores afrodisiacas, y mezclado con el rico olor de la carne asada y las verduras al vapor para el ...
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