1. El Clan del Placer cap 3


    Fecha: 12/02/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues

    ... pesar, y continuamos con nuestro camino, desviándonos de lo que estaba haciendo aquél bárbaro. Meternos con ellos no sería buena idea. Aunque estuviera solo, cabría la posibilidad de que nos matara. Por sí mismos, los guerreros de Osk eran muy fuertes, muy poderosos, muy crueles y… —¡Le di! —gritó Jeneh, y las tres nos giramos de un solo movimiento. Volvimos a donde estaba mi hermanita, que ya saltaba por encima de las rocas y corría hacia la muchacha desnuda y el cuerpo del bárbaro. —¡¿Qué has hecho, mocosa?! —gritó Alva, sujetando fuertemente el brazo de mi hermana. Jeneh se liberó y de dos grandes zancadas, se lanzó sobre la chica que estaba siendo ultrajada. Cayó sobre su desnudo cuerpo, y se apresuró a calmarla. —¡Estás a salvo! ¡Ya pasó! La flecha había perforado el oído del bárbaro, y la punta asomaba en el otro extremo del cráneo. Un buen tiro a casi quince metros. Aquella era toda una muestra de habilidad. —¿Está herida? —pregunté, agachándome al lado de la chica herida. —Casi, aunque parece que no tiene gran daño. Ya… ya… —Culrash ig non ¡leh! ¡leh! —¿Qué idioma es ese? —quiso saber Kala. —No tengo ni idea —respondí, acariciándole la cara a la muchachita. El semen del bárbaro le caía espeso por el mentón. Jeneh había decidido esperar a que el hombre se corriera para dispararle. —Vete… —rió mi hermana menor, y la muchacha le sonrió como una especie de agradecimiento, y emprendió desnuda, la veloz huida hacia el bosque. Le quitamos algunas cosas útiles al cadáver ...
    ... antes de dejarlo allí para que los animales se lo comieran. Alva no nos dirigió la palabra el resto del trayecto, pues estaba enojada de que Jeneh hubiera desobedecido. Iba muy por delante, con su hija tomada de la mano y casi arrastrándola. Yo, por el contrario, acariciaba a mi hermanita por la espalda baja y le hacía ver lo orgullosa que estaba al haber salvado la vida de esa chica. Erina enseñaba la bondad, y la bondad era parte integral de una mujer. En ese sentido, Jeneh había obrado bien, aunque irónicamente, quitarle la vida a alguien no era algo bien visto, a menos que se tratase de tiempos de guerra. Una hora más tarde, llegamos al fin delante del séquito de la hermana de la matriarca. Se llamaba Estrid, y resultó ser casi una niña en comparación con la amada Keira de nuestro clan, cuya presencia imponía un gran respeto. La pequeña matriarca, recién entrando a la edad adulta, demostró ser todo un martirio y un dolor de cabeza mientras la guiábamos a ella y a sus soldados a través del bosque. Se negaba a caminar, por lo que un grupo de seis esclavos la llevaban sobre una plataforma de madera labrada y ornamentada. —No puedo creer que mi hermana no haya mandado a talar estos malditos árboles —gruñó para todos—. Es horrible. Demasiada sombra. Este bronceado no todas lo pueden tener ¿sabían? No contestamos. No era nuestra misión. —Alto —dijo la joven y se apresuró a bajarse de su plataforma. Corrió hacia la orilla de una caverna, dentro de la cual había un cenote con ...
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