1. El Clan del Placer cap 3


    Fecha: 12/02/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues

    ... cristalinas aguas azules y poco profundas—. ¡Oh, maravilloso! Ordeno un descanso. Jeneh y yo nos sentamos sobre una piedra, casi a la orilla del cenote. La caverna sobre nuestras cabezas estaba oscura, pero la poca luz entraba gracias a una gran abertura superior y alumbraba buena parte del agua. Dos hombres altos desnudaron a Estrid, y para nuestra sorpresa, ya tenía un tatuaje rúnico, señal de que estaba casada. La marca le rodeaba la pierna derecha y apenas era visible por su piel de bronce. Sus senos eran medianos, casi del tamaño de los de Jeneh, con unas puntitas café claro y muy bonitos a la vista. Los hombres, desnudos por supuesto, mantenían sus penes flácidos y vinieron a sentarse al lado de nosotras. Jeneh intentó hablarles, pero para nuestra desagradable sorpresa, les habían cortado la lengua. Así no faltarían al respeto a Estrid. Al menos no de un modo verbal. —¡Vengan acá! —gritó la chica hacia nosotras, y accedimos a entrar con ella al agua. Los dos mudos también nos acompañaron. —¡Brr! Está fría —exclamó mi hermanita, tapándose los senos con los brazos. —Está perfecta —la cara de Estrid mostraba una particular alegría al estar tan cerca de Jeneh, y sin decir nada, la tomó de la mano y se la llevó un poco más lejos. Intenté seguirlas, pero los hombres me lo impidieron y me señalaron la orilla—. Puedes divertirte con ellos —señaló Estrid—. Más bien, lo ordeno. —Sí, sí… —suspiré, fastidiada. Miré a ambos mudos, y sonriéndoles, les pedí que me siguieran a la ...
    ... fangosa orilla del cenote. Una vez los dos estuvieron tumbados uno al lado del otro, me acomodé entre ellos y comencé a tirar de sus penes para que se les parara. Para mi sorpresa, no tardó casi nada, y sus dos largas vergas negras quedaron a merced de mi boca. Estaba hambrienta, por supuesto. Hambrienta de comida, pero al menos podría engañar a mi estómago con algo de semen caliente. Inclinándome sobre el primero, hundí su verga dentro de mi garganta, la cual tuve que estirar para dar cabida al trozo de carne. Paseé la lengua por toda su cabeza roja, asegurándome de que quedara completamente empapada de saliva, y luego iba a por la otra polla, ligeramente más gruesa. Abrí y cerré la boca varias veces para estirar la mandíbula, y mamé con fuerza, tratando de meterme todo hasta la base. Difícil, claro. Sus huevos se agitaban felices dentro de sus bolsas y jugar con ellos era muy divertido. Lamí el espacio la base del pene y los testículos, y luego subí por su vientre hasta su boca, para besarlo con un poco de intercambio de saliva. Se sentía raro al no tener ellos una lengua, así que tampoco me quedé allí mucho rato. Entonces, uno de los hombres se levantó, y separándome las nalgas, penetró hasta el fondo de mi útero. Grité, por supuesto, aunque el acto de chuparle la verga al otro logró que me callara. Aquél que me estaba cogiendo me dio unas fuertes nalgadas sobre mi piel de canela, mientras el otro no paraba de acariciarme la cara. Mi saliva resbalaba de la comisura de mi boca, ...
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