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Compañera de tren
Fecha: 13/02/2021, Categorías: Otras Categorías, Autor: Gandalf57, Fuente: CuentoRelatos
... que me masturbaba delicadamente. Faltaba poco para llegar a la terminal y yo deseaba que el viaje no terminara, que Paola pudiese seguir acariciando mi erección. Sentí como los músculos de mi ingle se empezaban a tensar y supe que si esto continuaba unos segundos más estaría acabando dentro de mi pantalón. Me imagine bajando del tren con el frente de mi pantalón mojado con mi semen... quería que Paola continuase, pero no podía acabar en mis pantalones. Luchando entre el deseo y la vergüenza me acerqué al oído de Paola y le susurré: —Si continúas haciéndolo voy a acabar en mis pantalones. Súbitamente se detuvo y por unos segundos mantuvo su mano en mi bulto. Luego retiro la mano y girando su cara hacia mí me miro, tenía el rostro sonrojado de vergüenza en su mirada inocente se notaba miedo y sorpresa, comenzó a balbucear —Perdoname... no fue mi intensión... no quise... no sabía... —estaba nerviosa y no sabía que decir. —Está bien —le respondí —solo deja de hacerlo. En su mirada y su voz sentí un gesto de inocencia y sorpresa, ¿podía ser que no se hubiera dado cuenta lo que estaba haciendo? Un par de minutos después llegamos a la terminal, mi miembro estaba completamente erecto y me sentía a punto de eyacular descendimos del tren y comencé a caminar apurado hacia el hall de la estación, estaba acalorado y sudaba, ella caminaba ...
... a mi lado mirándome. Al llegar al final del andén le dije: —Debo ir al baño. —¿Estas bien? —me preguntó. —Si. Solo debo ir a terminar lo que empezaste. —Perdoname... —empezó a decir —No era mi intención, no quise... La interrumpí, le di un beso en la mejilla y me apuré hacia los baños. Ingresé casi corriendo y me encerré en uno de los baños, abrí la bragueta y mi miembro, duro y erecto como hacía mucho no lo sentía, salió prontamente. Bastó apretarlo para empezar a eyacular. Cuando termine de acabar lo limpié y me senté en el inodoro un rato esperando que el pulso volviera a su ritmo normal. Me sentía extraño. Por un lado, me había gustado que Paola había jugado conmigo de ese modo, y me alagaba. Pero por otro lado me sentía mal por nuestra diferencia de edad, ella era 30 años menor que yo, hasta este mañana la sentía como si fuese mi hija, y esto me hacía sentir terriblemente mal, yo era un degenerado que había dejado que mi hija me masturbara. Mi cabeza era un embrollo de ideas y sentimientos, me sentía mareado. Cuando recupere el aliento me lave la cara, me refresque y me acomode las ropas. Al salir del baño aun la cabeza me daba vueltas, intentaba sacarme de la cabeza lo ocurrido y pensar en el trabajo. Cuando alcé la vista la vi parada ahí, frente a la puerta de los baños, esperándome. ¿Continuará?