1. Las desventuras de Elena (8)


    Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... y excitado interés.
    
    La mujer puso ambas manos en el culo de la esclava y dijo con voz algo enronquecida por el deseo:
    
    -Voy a comerte toda, cariño...
    
    Luego apoyó la punta de su dedo índice en el orificio anal y comenzó a introducirlo lentamente hasta hacerlo desaparecer mientras Elena movía sus anchas caderas hacia uno y otro costado, turbada por esa mezcla de incomodidad y dolor que sentía al principio cada vez que era penetrada por el culo.
    
    Después de un momento, la doctora le metió también el dedo índice y los corcovos y gemidos de la esclava se acentuaron. Cuando su violadora le palpó la concha con su otra mano comprobó que estaba mojadísima, y lanzó una carcajada hiriente:
    
    -¡Jajajajajajajajajajajajaja!... Te gusta, ¿eh, zorra calentona?... Sí, ya lo creo que te gusta... –y sin más comenzó a estimularle el clítoris con extrema habilidad. Elena sentía que su cuerpo mandaba sobre su voluntad y se abandonó al placer, incapaz de resistirlo. Finalmente explotó en un orgasmo intenso que la dejó jadeando.
    
    La médica se colocó al costado de la camilla, viendo como Elena tenía las mejillas arreboladas y respiraba agitadamente.
    
    Entonces se inclinó hacia sus pechos y empezó a sorber y lamer los pezones, que de inmediato sintió duros y erectos entre sus labios, pero no era darle placer a su víctima lo que buscaba. Optó por el pezón derecho y lo mordió con fuerza, arrancándole a Elena un grito de dolor. Gozó de esa expresión de padecimiento y enseguida se fue ...
    ... enderezando sin soltar el maltratado pezón. El grito de la esclava se hizo aullido mientras buscando atemperar el intenso dolor su cuerpo se arqueó hacia arriba con el pezón atrapado entre los dientes de la doctora.
    
    -Éste es el precio del placer que te di, puta... –le dijo su agresora después de liberarla del suplicio. Elena volvió a caer en la camilla, gimiendo y con la cara bañada por las lágrimas.
    
    -Posición perfecta, ¿verdad? –dijo la médica dirigiéndose a Julia.
    
    -Sí. -coincidió el Ama. –Teniéndola así puede una usarla completa.
    
    -Exactamente, querida, y es ese hermoso culo que tiene lo que voy a usarle ahora. –dijo la médica y se encaminó a un pequeño armario del que extrajo una pera de goma, para la aplicación de enemas. Luego, de una pequeña heladera, tomó dos envases de yogurt, los abrió y vertió el contenido en el interior de la pera para después rebajar un tanto la densidad de los lácteos con un poco de agua. Julia miraba muy intrigada:
    
    -Supongo que le pondrá una enema, pero, ¿por qué de yogurt? ¿tiene algún efecto especial?
    
    -Ya lo verá. Es muy interesante lo que provoca. –dijo la doctora e introdujo la cánula de la pera en el orificio anal de Elena. Lentamente el yogurt fue invadiendo el culo de la esclava y poco después de haberse vaciado la pera Elena comenzó a retorcerse entre gemidos de dolor.
    
    Julia miró a la doctora:
    
    -Su perra está empezando a sentir el efecto del yogurt, mi querida... Agudos y muy dolorosos retortijones que no desaparecerán ...
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