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Servicio de lavandería
Fecha: 16/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: [email protected], Fuente: CuentoRelatos
Extraído de: http://Theprivateboy.blogspot.com.es Dejar al cliente satisfecho es muy importante, como una manera de mostrarle estima y valorar el esfuerzo que hace para pagar ya que todos somos conscientes de la existencia de una crisis que persiste en igual medida para todos, después de todo la mayoría son comunes trabajadores con un único vicio: el sexo. Lo que ellos pueden ganar en uno o dos días de trabajo es lo que me pagan por sesenta minutos de juego intimo. La verdad es que nadie dura ese tiempo, a lo mejor el asunto se alarga hasta los 30 minutos, incluso los hay quienes son más breves aún. Como Alberto, que llega a las 22:00, a las 22:10 se corrió pagó y se fue. Bueno si se llama Alberto en realidad yo no lo sé, es un apodo que yo le puse porque nunca le pregunto el nombre a un cliente, después de todo está claro que se inventaría uno para decirlo en ese momento, pero luego se me olvidaría y necesito ponerles un nombre para agendar sus números en mi agenda y en la libreta de contabilidad, (un cuadernillo cutre donde anoto mis gastos y ganancias). Siempre es muy importante dejar en claro que es un intercambio de servicios y no una necesidad a la que someto a cambio de dinero. No están comprando mi voluntad ni alquilando mi cuerpo, es una retribución por mis habilidades y mi tiempo, lo mismo que les costaría sacar de paseo a sus novios o esposas. Cuando las personas piensan en la palabra puta o escort o chapero, inmediatamente se les viene a la mente la imagen ...
... de una película porno en la que los intérpretes engullen gigantescas pollas de treinta centímetros por todos los orificios del cuerpo y gimen como becerros mientras son taladrados contra el suelo, la cama o la pared, con una desaforada potencia, casi sobrehumana. Las bocas abiertas como un gran túnel reciben las trancas enormes hasta la garganta y parecen no saciarse nunca, los rabos bestiales y venosos untados en un espeso lubricante arremeten sin piedad, como cañones implacables, las escenas transcurren en diferentes ángulos y posiciones y las corridas son verdaderos diluvios de leche que bañan las caras de los protagonistas famélicos que lamen con esmero cada gota salpicada. Hay una gran diferencia entre una película porno y un servicio de profesional a cliente. No hay comparación ninguna. Por eso si algo me disgusta no dudo en decirlo, por ejemplo: abre mejor la boca, o, ten cuidado con los dientes. Y en lo personal, decidir que cosas me gustan y cuáles no, o que clientes atender y cuáles no, es una libertad que me gusta tomarme. Después de todo soy mi propio jefe, y yo tomo las decisiones. La verdad es que los hay de todo tipo; jóvenes, mayores, guapos, feos, rubios, morenos, de todos los colores y tamaños, casados, extranjeros, guarros que emanan olor a sexo por cada poro y vírgenes que huelen a colonia del Corte Inglés. Pero los que me llaman en particular la atención son aquellos con inclinaciones tan peculiares que sólo son capaces de satisfacer sus gustos pagando, ...