1. Noche de camioneros


    Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... entre la guantera hasta encontrar una cartera de cuero marrón y me dice:
    
    - Hora de cenar perrita -a lo que añade-, te va a tocar hacer de perro guardián…
    
    No acabo de comprender el alcance de sus palabras hasta que me ordena bajar de la cabina. Amago con vestirme y al verlo, se abalanza inmediatamente sobre mis huevos cogiéndolos fuertemente con su mano derecha. Siempre los he tenido especialmente grandes, sin embargo, metidos en su mano parecen de juguete. Mientras los aprieta como el que pretende exprimir un limón no puedo dejar de retorcerme de dolor, un dolor intenso, que recorre toda mi columna vertebral hasta explotar el cerebro, profundamente lacerante y paralizante.
    
    - ¿Quién coño te ha dado permiso para que te vistas? Perrita -exclama sin dejar de apretar mis cojones- Si te digo ¡Baja!, tú bajas, si te digo ¡Salta!, tú saltas -añade-, ¿Te he dicho acaso que te vistas?
    
    - No SEÑOR… -contesto con intención de seguir pidiéndole disculpas-
    
    - Como vuelvas a decirme que “disculpe tu torpeza” -me interrumpe amenazante- ¡Te reviento los cojones a patadas!
    
    Mientras el camionero desciende por la puerta del conductor tras apagar las luces de la cabina, yo hago lo propio por la del copiloto. Por suerte, el camionero de al lado ha corrido ya las cortinillas. Evidentemente después de todo lo que ha visto, ya me dan igual ocho que ochenta, simplemente me alivia el no tener que estar pendiente de él.
    
    Espero junto a la puerta mientras oigo como, por el otro lado, ...
    ... el camionero abre la portezuela del cofre lateral del remolque. Al poco la vuelve a cerrar y se presenta ante mí doblando por delante de la cabina. Lleva entre las manos una cadena metálica y un par de pequeños candados.
    
    - ¡Ven aquí! Perrita -me dice mientras alarga la mano hasta alcanzar la argolla de mi collar.
    
    Obedezco sin rechistar y al instante ata un extremo de la cadena a mi collar mediante uno de los candados. ¡No puede ser!, me digo a mi mismo mientras se me hace evidente el significado de su comentario anterior: “te va a tocar hacer de pero guardián…”. Es evidente que pretende atarme al camión, completamente en pelotas mientras se va a cenar, dejándome solo y totalmente expuesto al cuidado del vehículo. Las posibles consecuencias de lo que va a suceder me aterrorizan, de hecho, me dejan totalmente paralizado y en fuera de jugo, sin posibilidad alguna de reacción, entre embobado e incrédulo.
    
    Mientras tanto, el camionero acaba de sujetar el otro extremo de la cadena a una de las patas retráctiles del remolque.
    
    - Bueno perrita, pórtate bien -me dice mientras se aleja-, igual tardo un poco. He quedado con un compañero y todo dependerá de lo que tarde en aparecer -me explica ya desde una cierta distancia-
    
    Mi primer impulso es el de esconderme, es algo puramente instintivo, casi animal, la respuesta de mi instinto de conservación frente la situación de peligro que adivino más que no experimento realmente. Me muevo pero no sé a dónde ir, la cadena no tendrá ...
«12...121314...27»