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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... las farolas encendidas. Estoy tiritando y me doy cuenta de que el tintineo de la cadena al hacerlo me delata. Miro de entrar en calor cuando oigo como se acerca un camión. No es el primero que escucho, pero hasta ahora todos giran antes de llegar a la primera farola encendida antes de donde me encuentro. Este pasa de largo y se acerca. Se acerca tanto que llega a detenerse delante del camión al que me encuentro irresolublemente ligado. ¡Mierda! Exclamo internamente. No sé si meterme en el escondite o simplemente permanecer a la espera de que se marche. Luego pienso que el camionero de al lado, sintiéndose interesado por el nuevo camión, puede asomarse por la ventanilla. No me la quiero jugar y acudo raudo a mi madriguera. El nuevo camionero inicia la maniobra de aparcado y para mi desgracia, lo hace justo en la plaza del otro lado del mío. No tiene camiones aparcados cerca, así que, con todo el espacio del mundo a su disposición, ejecuta la maniobra presto y raudo, con precisión casi quirúrgica. Al poco de haberse detenido apaga el motor y a continuación las luces de marcha. No me atrevo ni a asomar la cabeza para ver lo que sucede, así que son mis oídos los que cargan con la delicada tarea de informarme de lo que sucede. Pasan unos interminables minutos, cinco, diez tal vez, no llevo reloj y me es del todo imposible asegurarlo. Mis temblores se acrecientan, sumando a los provocados por el fío los que me generan el miedo y el estrés. Me resulta imposible controlar mis ...
... piernas, me viene dentera y los temblores de mis manos las harían incapaces de escribir un solo renglón. De pronto oigo como se abre la puerta del tercer camión y tras unos segundos de espera como se cierra. Echando mano del poco valor que me queda, me atrevo a mirar entre las ruedas. El tercer camionero se aleja y con cada uno de sus pasos mi angustia se aleja con él. Estoy a punto de salir del escondite, cuando al asomar la cabeza me doy cuenta de que el segundo camionero, como había intuido poco antes, está asomado a su ventanilla cerciorándose de lo que sucede. Me vuelvo a esconder pero con tan mala suerte que la cadena se engancha bajo el neumático del remolque y el tirón que me produce me obliga a soltar una exclamación de dolor. El camionero lo oye y se gira inmediatamente hacia mí, sorprendiéndome debajo del tráiler intentando liberar la cadena. Solo nos cruzamos la mirada unas breves décimas de segundo, pero son suficientes para poder apreciar la sonrisa, sorprendida y jocosa, que esbozan sus labios. ¡Me ha pillado!, y ahora… ¿Qué hago?, ¡Joder…! como baje la he cagado, me repito interiormente. El caso es que ya había sido descubierto y era inútil todo disimulo. Me encontraba completamente desnudo, atado al remolque por una cadena y un collar de perro, poco antes se me había visto follado brutalmente por la boca y antes aún, subir al camión tal y como Dios me trajo al mundo. Que más le hacía falta al segundo camionero para hacerse una idea de lo que era y de porque ...