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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... aprovecha para situarse detrás de mí y agarrándome de la cintura me dice: - ¡Levanta el coño puta!, o te crees que he venido para mirar. Obedezco mientras escupe sobre su polla y una vez en posición también sobre mi coño. Acerca su verga hasta que el capullo toca mi entrepierna y sin presionar busca la ubicación exacta de mi agujero, midiendo distancia y posición. Una vez seguro, y con el capullo perfectamente enfilado en mi esfínter, agarra su polla por la base, presionando fuertemente a su alrededor entre el pulgar y el anular e índice unidos. Corta con ello la posible retirada de sangre de su interior, conservando la presión que la mantiene totalmente dura y me la clava sin compasión. Yo hago toda la fuerza que puedo para abrir el esfínter al máximo, pero a pesar de que el calibre que me taladra es de lo más estándar, la penetración es tan brutal y el dolor que causa tan intenso que no puedo evitar soltar un grito, mientras me incorporo retirando el culo al mismo tiempo. Mi camionero reacciona abofeteándome la cara con tanta dureza que me tambaleo mientras le oigo gritar: - ¡So puta!, como vuelvas a repetirlo de reviento. A duras penas consigo dominar el dolor y me vuelvo a agachar para proseguir con la mamada, pero esta vez mi camionero me agarra de las orejas par que no pueda volver a retirar la cabeza. Mientras tanto su compañero repite la misma operación, pero apiadándose de mí, esta vez la penetración es más lenta y menos violenta. El dolor sigue allí ...
... y tardara un cierto tiempo en desparecer, pero consigo sobreponerme a él y abandonarme por completo a los deseos de los camioneros. Tanto mi grito de dolor como el de advertencia de mi compañero han alertado al camionero de al lado. Asoma su cabeza por la ventanilla y vuelve a encontrarse con el espectáculo servido. Permanece mirándonos desde lo alto de su atalaya, pero esta vez puede apreciarse como su hombro y antebrazo se mueven con el característico va i ven de quien se la está cascando. Mi camionero, al percatarse, se gira y le dice: - ¡Baja hombre!, ¿Qué haces ahí cascándotela pudiendo estar aquí follándote a la perrita? No responde, pero su expresión cambia, ahora, de la lujuria a la duda e indecisión. - No te lo pienses tío -añade mi camionero sin dejar ni un momento de bombear-, la perrita ha venido aquí expresamente para que se la follen y cuantos más la preñen más contenta se volverá a su casa, ja, ja, ja… Por fin el tercer camionero se decide y baja del camión, dejando la puerta del conductor abierta para tapar miradas indiscretas y tras unos minutos de tanteo en los que únicamente mira y observa, comienza a manosearme. Me mete mano por donde puede, me acaricia suavemente la espalda y el lomo con el dorso de sus manos. Estoy empapado en sudor y la noto deslizarse suavemente, casi con ternura. A continuación introduce una de ellas por debajo de mi cintura hasta alcanzar mis huevos, los agarra firmemente pero sin presionarlos y los sopesa sorprendido ...