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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... relucir, me sigue humillando profundamente, pero el grado de aceptación que he alcanzado me permite aceptar y asumir como propias y normales este tipo de sensaciones. Me paso el resto del día pensando más en lo que me espera que en lo que estoy haciendo. Nervioso, sufriendo permanentemente ese característico cosquilleo de estómago producido por el estrés, y sin ninguna capacidad de concentración. No dejo de hacerme preguntas que solo obtienen por respuesta otras preguntas: ¿Conocerá mi AMO al camionero? o ¿Será simplemente un contacto fortuito atreves de alguno de sus anuncios?; ¿Querrá el camionero una simple noche de sexo y placer? o por el contrario y conocedor del tema ¿Querrá usarme como esclavo a su servicio?... Las preguntas se suceden una tras otras en un torbellino sin fin. Al poco me hago consciente de que estoy dejando de hacer lo que tengo entre manos para concentrarme únicamente en lo de esta noche. Me propongo olvidar el tema y vuelvo a mis quehaceres, per es inútil, no pasa mucho tiempo hasta vuelven de nuevo las preguntas. Pasan las horas lentamente, muy lentamente. Mirar el reloj se convierte en una tortura, tan frecuente como inútil. No ha transcurrido ni media hora y ya vuelvo a consultarlo, como si con ello empujara las manecillas obligándolas a acelerar su constante tic-tac. Por fin llega la noche y con ella se acerca el momento, tan temido como anhelado, de mi entrega. Casi no ceno, no solo por evitar llenar mis intestinos y mantenerlos ...
... limpios y preparados para su uso, sino porque tengo el estómago tan encogido que me sería del todo imposible meterme bocado alguno entre pecho y espalda. Tras la cena un poco de televisión y por fin la hora de prepararme. Empiezo repasando la depilación de mis huevos, perineo e ingle. Suelo hacerlo una vez por semana así que poco hay por rasurar, pero la obligación es la obligación. Una vez depilado, inició los preparativos para una lavativa profunda. Me siento en el borde de la bañera, culo dentro y pies fuera. Desenrosco la alcachofa del flexo de la ducha-teléfono y abro el grifo de manera que salga un chorro a baja presión de agua tibia. Me meto el extremo del tubo por el ano, cuesta al principio así que subo la presión del agua para que esta, con su fuerza, contribuya a abrir las paredes del esfínter. Una vez con el flexo dentro, de diez a quince centímetros aproximadamente, vuelvo a bajar la presión del agua. Al principio, procuro no hacer fuerza con el esfínter contra el tubo de la ducha, de manera que el agua que por él se introduce pueda salir por si sola, simplemente por la propia presión que genera su introducción. Con ello consigo que el agua no se introduzca profundamente en mi intestino, Todo llegará. El agua sale sucia y con restos de heces. Permanezco así durante algunos minutos hasta que sale impoluta y ya sin restos sólidos. Una vez el recto puede darse por limpio, le llega el momento al colon y a la porción descendente del intestino grueso. Para ello, ahora ...