1. Noche de camioneros


    Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... sí presiono con el esfínter sobre las paredes del flexo. El agua, imposibilitada en su salida, comienza a introducirse intestino arriba. Puedo notar como penetra, no por algún tipo de sensación táctil, sino por la cálida sensación que va transmitiendo el agua caliente en su trayecto ascendente. De inicio, tan solo tardan algunos segundos en aparecer los característicos retortijones de estómago, aviso de que el intestino está llenos y necesita evacuar. No fuerzo la situación y dejo salir el agua simplemente aliviando la fuerza del esfínter sobre el flexo. De nuevo un chorro de agua sucia acompañada de restos sólidos vuelve salir por mi ano, tan solo que esta vez, la presión con la que sale el agua alcanza el lado contrario da la bañera. Repito la operación varias veces, aumentando el tiempo de entrada de agua paulatinamente. Al final consigo meterme alrededor de litro y medio de agua por el culo. Una vez conseguido, retiro el flexo de mi interior y dejo dentro el agua para que acabe de limpiar y reblandecer posibles adherencias indeseadas.
    
    Depilado y con la lavativa recién terminada, me dispongo a vestirme para la ocasión. Como suele ser habitual, no llevaré ni camiseta ni camisa, tan solo un jersey grueso de punto, color negro. La experiencia me ha enseñado que aguantaré poco tiempo con la ropa puesta, así que cuanto menos estorbos mejor, además, así vestido resulta más fácil “vender la mercancía” ya que una simple bajada de cremallera se enseña todo lo que hay que ...
    ... mostrar. Lo pantalones serán los de color beige de loneta, tienen la tapeta interior de la bragueta recortada, de manera con esta bajada puede verse perfectamente el interior de los pantalones cuando se separan sus laterales. Desde hace años que tengo estrictamente prohibido el uso de calzoncillos, ni tan solo para ir al médico o al gimnasio, así que cuando uso estos pantalones resulta evidente lo embarazoso de llevar la bragueta bajada. Sin embargo, son de lo más útil cuando lo que se pretende es mostrar con discreción.
    
    Llega la hora y me dispongo a acudir a la cita. Un último repaso: las llaves de casa, las del coche, la cartera en el bolsillo trasero del pantalón, las gafas de leer en el del jersey, el móvil… creo no olvidarme de nada. Cojo el ascensor, me bajo en el parquin, entro en lo coche y dejo en la guantera la cartera, las llaves, el móvil y las gafas. No quiero dejarme olvidado nada en el camión. Arranco y por fin en marcha.
    
    Durante el trayecto hasta Mercabarna me vuelven a invadir las preguntas, pero esta vez es diferente. Los nervios y el miedo a lo desconocido se apoderan de mí. No hace calor y sin embargo estoy empapado en sudor. Siento como me tiemblan las piernas, como se acelera la respiración y el ritmo cardíaco aumenta mis pulsaciones hasta hacerlas casi perceptibles. El trayecto se me antoja cortísimo, apenas hace unos minutos he salido de casa y ya me encuentro pagando en el peaje de entrada al gran centro distribuidor. Parece mentira lo elástico que ...
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