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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... resulta el tiempo. Durante el día no había forma de que pasaran los minutos y sin embargo, ahora, un trayecto de media hora me antoja de escasos minutos. Llego pronto, siempre lo hago. Me gusta llegar antes de tiempo e inspeccionar el lugar, posibles peligros, tipo de gente y concurrencia, vías de escapatoria, etc. Entro en el parquin de camiones y aparco el coche justo en la entrada. Me parece el lugar más adecuado ya que desde allí puedo controlar fácilmente la entrada y salida de camiones al tiempo que en caso de huida no tendré ningún obstáculo que me lo impida. Nunca se ha dado el caso, pero como suele decirse, “el miedo guarda la viña”. Tengo la boca seca, la respiración acelerada, el corazón desbocado y el pulso tembloroso. El estrés invade hasta el último rincón de mi cuerpo y sin embargo hay algo en mí que me empuja a hacer aquello que nadie en su sano juicio se atrevería a hacer. No lo puedo remediar, he nacido para ello, lo llevo marcado a fuego en mis genes y son este tipo de situaciones las que me hacen sentir como lo que soy, las que me definen y dan sentido a mi existencia. Mi sufrimiento servirá para contentar a miAMO, para que se sienta orgulloso de su esclavo y eso me basta. Salgo del coche e inició la inspección del lugar. Se trata de una gran explanada, asfaltada uniformemente toda ella, con grandes farolas cada quince o veinte metros que lo tiñen todo de ese característico color anaranjado. Un único lugar de acceso y salida, tanto para vehículos ...
... como para peatones, sin cámaras (que yo aprecie) ni servicio de vigilancia. El pavimento está desgastado por el uso y lleno de baches y algunas de las farolas, fundidas, definen espacios de oscuridad y penumbra en medio de la iluminación general. El parquin está tan solo a medio ocupar y la mayoría de camiones se apelotonan cerca de la entrada, permaneciendo casi desocupadas las plazas más alejadas. Me doy cuenta de que es casi la hora e inicio mi particular búsqueda. Como cordero que va al matadero me dirijo hacia los camiones. La mayoría tienen echadas las cortinillas, así que en esos no vale la pena que pierda el tiempo, al igual que con los de matrícula extranjera. Me centro en aquellos que permanecen con la luz encendida o que, con esta apagada, siguen con las cortinillas sin correr. El procedimiento es siempre el mismo: me bajo la cremallera del jersey por debajo el ombligo, enseñando pecho y collar, y con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones, hago fuerza para que la obertura de la bragueta se abra mostrando en su interior mi sexo en todo su esplendor. Un poco como las putas, intento enseñar “carne”, que se vea la mercancía, pero con un cierto aire de disimulo y de como de quien no sabe lo que está haciendo. Me paseo despacio por delante de las ventanillas de los camiones ocupados mirando fijamente a los ojos de sus ocupantes. La mayoría ni se fija en mí y los que lo hacen suelen quedarse perplejos del panorama que se les muestra. Es en estos casos ...