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Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... espectáculo, un espectáculo en el que el artista principal seré yo y el camionero de al lado, el público invitado. Así que decido no prestar más atención al “vecino”. Si quiere disfrutar que disfrute, me digo, desconocedor de que el espectáculo de verdad está aún por llegar. El camionero me espera desnudo de cintura para abajo. Solo la camiseta de tirantes cubre, a duras penas, un cuerpo ya veterano, pero fornido y bien definido. No puedo evitar mirar su sexo. Al fin y al cabo es por él que me encuentro allí. Su polla medirá unos 10 centímetros en estado flácido, así que hago un rápido cálculo y me la imagino de unos diez y siete o diez y ocho en erección. De buen calibre y con el prepucio entero, su grueso capullo medio asoma a través de una piel del todo incapaz de contenerlo. Más abajo cuelgan unos grandes huevos. Su peso hace que se marquen perfectamente en toda su redondez a través de un escroto estirado y tenso, ciñéndose a su contorno como el corsé de una mujer a su cintura. El menor movimiento hace que se balanceen como campanas, en las que su badajo marca el ritmo a contrapunto y como remate un vello, casi blanco, extremadamente largo y poblado con el que cualquier aficionada a la peluquería podría haber formado delicadas trenzas sin el menor problema. La visión es espectacular, tanto que me pongo cachonda al instante. La perra que llevo dentro no puede evitar que su lascivia aflore en toda su magnitud de puta ninfómana. Me olvido al instante de miedos y ...
... humillaciones, abandonándome por completo en las manos del camionero. Ahora soy todo suyo, hará de mi lo que le plazca y mi único goce será ver reflejado en su rostro el placer que el proporciono. - ¡Bien perrita!, ahora vamos a ver lo buena que eres con tu boquita de puta vieja -me dice el camionero-, siéntate en la litera. Obedezco al instante. Él se coloca delante de mí, de pie, con sus codos apoyados en la litera superior, dejando toda su polla justo al alcance de mi boca. Una vez en posición, le cojo sus huevos para acariciarlos mediante un suave masaje. Al instante una sonora bofetada impacta en mi mejilla con tal violencia que casi me tumba. Aun con los oídos silbando oigo a duras penas como me dice: - ¡Puta de mierda! –Vocifera en un tono tan violento como rotundo-, ¿No te han enseñado aún que no debes emplear las manos hasta que se te diga? - Disculpe mi torpeza, SEÑOR, no volverá a suceder –contesto aun medio aturdido- Recuperado del impacto, inicio sin más preámbulos la mamada, ahora con las manos en la espalda. Soy plenamente consciente de que la bofetada no ha sido más que una excusa para que el camionero pueda demostrarme que sabe de qué va esto, que tiene experiencia y que va a exigir de mí todo lo que se espera de un esclavo como yo. Me doy por enterado sabedor de que, de ahora en adelante, si no quiero pasarlo mal, deberé estar permanentemente alerta y actuar con suma precaución. Me meto su gran capullo en la boca, humedeciéndolo con mi saliva ...