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Putas de Alicante, entre todas, las más excitantes
Fecha: 20/02/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Peregrino, Fuente: CuentoRelatos
... finalmente la lengua. Y cantó como un tenor. —Verás, amigo —me dijo con leve pero contundente susurro—, hoy vas a conocer a lasputas de Alicante, entre todas, las más excitantes —añadió a modo de eslogan—. Y no acepto un NO por respuesta —apuntilló. Mi intención no era otra que contradecirle; negarme rotundamente por considerarlo una locura, algo indigno de alguien cabal. No puede negarme. Me falló la voluntad cuando, sin más, la camarera que atendía la mesa próxima, dándome la espalda, se inclinó dejando al fresco, bajo la minifalda, su precioso trasero, cubierto tan solo por un diminuto tanga de color canela. «¡Madre del amor hermoso! —me dije a mi mismo— Con semejantes tentaciones, ¡quién está exento de pecar!». Y lo peor de todo es que tenía unos pechos, mejor dicho, unas tetas fuera de lo común: redondas, grandes, poderosas, firmes, elevadas… elevadas a los altares. Y para colmo era preciosa, de ojos claros, naricita respingona, labios carnosos como fresas de temporada, y un cabello rubio que caía sobre sus hombros como una cascada dorada. —No… no hay problema, Ro…Rober —dije atropelladamente—, hoy vamos adonde tú quieras. Mi amigo frunció el ceño, sorprendido, pero no dijo nada, tan solo se limitó a asentir con la cabeza, con gesto satisfecho. A eso de las nueve de la tarde, cogimos carretera y manta, como suele decirse, porque el lugar estaba fuera de la ciudad. En menos de media hora nos plantamos allí. Él, muy lanzado; yo, algo ...
... tímido. No tardamos en entrar en aquella especie de sala de fiestas adosada a un elegante hotel. Apenas lo hicimos, una preciosa joven nos saludó muy sonriente, muy poco vestida, debo añadir. Este fue el preámbulo del chaparrón de sonrisas que nos llovió en pocos minutos. Era como si todo el mundo allí se alegrase de vernos. —Yo necesito una copa, Rober —dije mientras me aflojaba el nudo de la corbata—. O mejor dos, porque creo que me va a dar algo con tanto… —hice una pausa para admirar a una especie de diosa del Olimpo que pasó a nuestro lado—, con tanto meneíto ya no se ni lo que me digo. —Pide lo que quieras, porque hoy todo corre de mi cuenta. —Sin duda, Rober estaba más animado que yo… Y más generoso. No le recordaba así. En esto estábamos cuando dos hembras, dicho con admiración y respeto porque no se las puede llamar de otro modo, aunque suene machista, nos abordaron. —¡Hola, chicos! —dijo una de ellas, una morena cañón—. ¿Os apetece un poco de compañía? —Nos apetece una compañía… y un ejército entero, si me apuras, pero de bombones como vosotras. Las chicas agradecieron la galantería de Rober con besos, abrazos y caricias bien encaminadas. —¡Vaya, vaya, con el soldadito! —exclamó la otra, una rubia que en poco o nada desmerecía a la morena. Evidentemente, lo de “soldadito” no iba por Rober, sino por su herramienta. Así lo aclaró la rubia antes de pedir una botella de champán que, por supuesto, corría por cuenta nuestra, o de Rober, siendo ...