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Putas de Alicante, entre todas, las más excitantes
Fecha: 20/02/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Peregrino, Fuente: CuentoRelatos
... preciso. Casi sin darnos cuenta, poco más tarde estábamos bailando con ellas, junto a la barra del bar, bajo infinidad de pequeñas bombillas que más bien se me antojaron estrellas en la bóveda celeste. Apenas nos tocaron, propiamente dicho, mientras meneábamos el esqueleto al son de la música. Puede que por discreción. O por normas de la casa… ¿Quién sabe? Aun así, no faltaron los roces: con el culo, con las caderas, con las tetas y con cualquier parte del cuerpo que se terciara. En esto estábamos cuando, como una aparición, la vi y casi comienzo a babear como un perro rabioso. —Esto no ha sido más que una encerrona —dije a Rober—. Me has manipulado. Me siento un títere. —¿Encerrona? —mi amigo parecía perplejo—. No sé de qué narices hablas —aseguró. Le tomé la cara con ambas manos, forcé su cabeza para que la girara y señalé con el dedo lo que quería que mirase. —Mira. ¿No te suena de algo su cara? Y sus tetas, ¿no las has visto nunca? —Pues… A bote pronto… no me suena de nada. Por mucho que Rober se esforzara en disimular, la expresión de sus ojos contradecía las palabras mentirosas que escupía por la boca. ¡Que canalla había resultado ‘mi amigo’! ¡Y qué suerte para mí que lo fuera! Sí. Ese fue el día de mi vida en el que realmente me había sonreído la fortuna. Y no pude ocultarlo. Menos delante de Rober, que me miraba ansioso por conocer mi reacción final. —Vamos, no me hagas pucheros —me dijo con total familiaridad—. Mira que ...
... sabía que Aurora, Auri para los amigos, te iba a enganchar. ¡Ve con ella! ¡No pierdas tiempo! ¡Yo me encargo de estas dos! Mira que, en sitios como este, si te descuidas un segundo te ocurre lo que mismo que al que fue a Sevilla, que se quedó sin… Dejando a Rober con la palabra en la boca, pero apreciando sus consejos, me encaminé hacia Aurora con paso firme. —¡Hola! —le dije sin más, con efusividad desbordada. —Hola —respondió ella, con tranquilidad pasmosa— Tu cara me suena. Y no me refiero al programa de la tele. —Soy amigo de… —¡Claro! —No me dejó terminar—. Tú eres el amigo de Rober, el que ha venido de Madrid. Asentí con la cabeza, mudo porque no podía quitar la vista de sus labios. Ni de su angelical rostro. Ni de su escultural cuerpo. Ni de… Por su parte, Auri, experta en el arte de sacar a cualquiera de una situación embarazosa con otra, fue clara y concisa. —Lo siento, guapo, pero nosotras venimos a darle a lengua, entre otras cosas, y no precisamente hablando, salvo que seas, y lo dudo mucho, de esos que pagan por tener una conversación que no lleva a ninguna parte. Tuve que tirar balones fuera de la mejor manera que pude: haciéndome el machito, aparentando lo que no era. —¡No, no, eso ni soñarlo! Yo he venido aquí a follar. Y si es contigo, mejor que mejor. ¿Estás libre? —Sí, cielo, claro que estoy libre. Con mayor motivo siendo amigo de Rober. Las palabras de Auri, y su forma de expresarlas, dieron pie a que sospechara que aquel ...