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Se sacrificaron mi esposa e hija para evitar la bancarrota
Fecha: 28/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sanchez-m, Fuente: CuentoRelatos
... noche? Sonreí, me mantuve en silencio y aunque ya tenía desde hace mucho una respuesta a eso, no podía ser tan directo con Jimena. Su pregunta reflejaba su inconformismo de ver a su novio coqueteando descaradamente con su madre. Soy su padre, pero también me sentía molesto de ver a mi esposa con un hombre mucho más joven qué yo, y claro, el sensacional cuerpo juvenil de Jimena era un regalo muy especial para cualquier hombre. - “Dejarías que tu novio se escape con tu madre?”, le respondí con otra pregunta. Ella me sonrió y no supo que decir. Pasaba el tiempo y la situación era muy tensa. Jimena y yo, molestos, seguíamos viendo como Raúl tocaba sin escrúpulos el culo de Claudia cuando bailaban y luego al sentarse en la mesa, las piernas de mi esposa eran recorridas por sus manos, mientras que ellos riendo parecían no percatarse de que era muy obvio nuestra inconformidad. Salimos de la disco y acordamos llevar a Raúl a su casa. Él y Claudia se encontraban un poco afectados por las copas que bebieron mientras que Jimena y yo seguíamos aun incómodos por la situación. Me puse al volante mientras que Jimena se sentó a mi lado colocándome su mano en mis piernas. En el asiento de atrás, Claudia y Raúl, abrazados, seguían su juego. Llegamos a casa de Raúl y sorpresivamente Claudia se bajó con él. - “Cariño, voy a acompañar a Raúl hasta la puerta… el pobre está ebrio y no creo que pueda abrir la puerta”, dijo ella de forma sarcástica y burlona. Mi hija y yo ...
... sabíamos que Raúl no estaba ebrio y era una oportunidad más de estar con él. Raúl y ella se bajaron del auto y abrazados se dirigieron a la puerta mientras que Jimena y yo nos quedamos en el auto esperando que Raúl entrara a la casa y Claudia regresara para irnos. De pronto con sorpresa vimos como Raúl jalaba del brazo a Claudia y entraban a la casa cerrando la puerta. Pensé que era otra broma pesada de Claudia esa noche así que esperamos pacientemente con Jimena en el auto hasta que, pasados 10 minutos, ninguno de los dos se asomaba por la puerta. En vista de que aun mi esposa no se asomaba, decidimos salir del auto a golpear la puerta y pedirle a mi esposa que regresara al auto para irnos a casa. Cuando estábamos a punto de golpear la puerta, escuchamos gemidos y quejidos que venían de adentro. Nos acercamos por el ventanal de la sala y vimos a Claudia y Raúl en la cocina. Claudia estaba sentada sobre una mesa que la dejaba a la altura del pene de su amante, aferrado a ella estaba Raúl, quien con sus pantalones abajo, clavaba con su verga a mi esposa. Él la tomaba por las piernas y era perfectamente visible como su verga entraba y salía de su vagina, mientras el rostro de placer de Raúl reflejaba la maravillosa sensación de sacudir su verga dentro del sexo de mi esposa, y la cadencia rápida con la que su abdomen se mecía contra el sexo de Claudia mostraba que estaba a punto de eyacular. - “Raúl, eres un desgraciado… maldito”, dijo Jimena al ver la escena. - ...