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Se sacrificaron mi esposa e hija para evitar la bancarrota
Fecha: 28/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sanchez-m, Fuente: CuentoRelatos
... “Papá, llévame a casa ya… por favor”, me dijo Jimena escurriendo una lagrima de sus ojos. La abracé y cuando nos volteábamos para regresar al auto escuchamos el grito de Raúl al derramarse dentro de mi esposa, y el gemido típico de Claudia al sentir en su vagina el esperma cálido de su amante. Su gemido era una indicación de que ella había llegado al orgasmo y me hizo recordar los momentos que presencié en la suite del hotel cuando la verga del Doctor Jiménez le vació toda su carga en su vagina. Prendí el auto, aceleré y llegamos a casa sin decirnos palabra. Yo aún no salía del shock mientras Jimena seguía llorando. Ella subió y se encerró en su cuarto. Yo entré a mi habitación y tomé la foto de matrimonio que tenemos y sentí mucha rabia por lo que Claudia acababa de hacer. Allí aparecíamos jóvenes y muy guapos, aunque no puedo negarlo, ella aún conservaba su belleza y esos rasgos físicos que la hacían atractiva y por la cual los hombres aún la deseaban. En ese instante, Jimena golpeó la puerta - “Papá, ¿puedo pasar…?”, preguntó ella - “Si pasa”, respondí sin voltear a mirarla. Pasaron un par de segundos mientras yo seguía mirando la foto hasta que Jimena rompió el silencio. - “Papá… no te desanimes, me tienes a mí”, me dijo Jimena con tono alentador. - “Si… es cierto… eres muy valiosa y eres…”, interrumpí mi respuesta al voltear a observarla. Jimena había entrado a mi cuarto luciendo una delicada tanga negra tipo hilo dental, una blusa de ...
... seda y brassiere del mismo color, que hacía destacar esos hermosos pechos. Tenía puestas unas medias con liguero y unos zapatos de tacón alto que le daban porte de reina. Ella caminó y se acercó al espejo de la habitación. Yo no podía creer lo que estaban viendo mis ojos, se veía espectacularmente deseable y sus perfectas nalgas sobresalían de entre la tanga. - “Me ayudas?”, preguntó ella colocándose de frente al espejo, quitándose la blusa y llevando sus manos a su cintura dispuesta a bajar su tanga. Me acerqué y bajé su tanga lentamente, después de un tirón solté el brassiere. Sus voluptuosas tetas quedaron libres y empecé a disfrutar verlas tan deseables. Coloqué mis manos sobre ellas y empecé a besar a Jimena en los hombros y el cuello. Luego mis manos recorrieron su culo y como un desesperado empecé a tocarla y recorrer la redonda superficie de sus nalgas mientras mi boca saboreaba de frente esas dos deliciosas tetas. El culo de Jimena era perfectamente redondo y sus nalgas tiernas y suaves. Su cintura delgada y sus largas piernas le daban un porte elegante para una mujer de tan solo 18 años. Pensé que era mi oportunidad para vengarme de Claudia así que me olvidé de que era su padre. Al cabo de 5 minutos, Jimena estaba aún de pie, pero completamente desnuda mientras que yo agachado me comía su dulce clítoris y lamía su vagina, yo también ya me encontraba desnudo. Me puse de pie con mi verga en plena erección y la tomé de la mano acercándola a la cama. Sin ...