1. Inseminada por mi profesor


    Fecha: 29/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos

    ... ramera- El profesor ya había disfrutado de mi cavidad y de los apretoncitos que le dí a su verga cuando la tuve dentro de mi, es algo que descubrí que podía hacer con mi vagina al contraer los músculos de mi pélvis desde la primera vez que alguien me penetró y que hago desde entonces, para darme y darle más placer a quien me coge.
    
    -Siéntate y abre las piernas- Me dijo el profesor indicándome el sofá que estaba cerca de mi. -Ahora tócate, mastúrbate para mi- Yo cerré los ojos y comencé a excitarme aún más de lo que ya estaba, acariciando mi vagina y el interior de mis muslos abiertos mientras pensaba en lo que el profesor me haría. De un mueble cercano, el profesor sacó un frasquito de plástico que contenía lubricante, esparció una abundante cantidad en la superficie del condón que cubría el plátano y me extendió el extraño juguete improvisado -Métetelo- Me ordenó. Mis manos temblaban de nervios y excitación, jamás pensé en introducirme algo así en mi cavidad y cuando lo hice, sentí cómo resbalaba deliciosamente lubricando las paredes de mi canal.
    
    -¿así está bien, señor?
    
    -Sí, muy bien, puta golosa- Me respondió el profesor, quien sacó del pantalón su verga ya erecta y me la acercó a la cara -Mámalo, putita. Y mientras lo haces, quiero que aprietes el plátano como si fuera el miembro de tu amo.
    
    Abrí mi boca para recibir el pene del profesor y también comencé a apretar el plátano dentro de mi canal, sintiendo tan rico cada vez que lo hacía que no pude evitar comenzar ...
    ... a gemir. Entonces el profesor me tomó de la nuca y me obligó a meterme completa su verga en la boca. Me costaba trabajo respirar y traté de retirarme, pero él no me dejó y me dijo que no me soltaría hasta que hubiera aplastado todo el plátano que tenía metido en el coño.
    
    Oprimía el inusual invasor en mi cavidad lo más que podía, y luego de unos minutos que me parecieron eternos, el plátano no era más que una masa casi líquida que empezaba a chorrear por mis nalgas. El profesor sacó por fin su verga de mi boca y le ofrecí lo que quedaba del plátano de mi vagina, él miró gustoso, como si fuera un trofeo, mientras tallaba suavemente su glande cubierto por mi saliva. Ni siquiera me dio tiempo de reponerme ni de recuperar por completo la respiración, por que inmediatamente, mi profesor me agarró del cabello y me llevó casi a rastras desde el sofá hasta donde estaba puesto el aparato que había sacado de su cuarto oculto. Cuando yo iba a protestar por que en verdad me había lastimado y asustado por tratarme así, él no me dejó hablar y me calló con una fuerte bofetada, que prácticamente me derribó en el suelo. Una vez ahí, el profesor me ató ambas manos por la muñeca con las correas que tenía el artefacto. -De rodillas, puta inmunda- Me ordenó y me amenazó con golpearme de nuevo, así que me hinqué y él tensó las ataduras que me impedían apartar mis manos de mis costados y finalmente, ató una correa del poste al collar que yo llevaba puesto. Quedé de rodillas en el piso y empinada ...
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