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Inseminada por mi profesor
Fecha: 29/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos
... chiste del mundo, que mis compañeros empezaban a retirarse. Esperé a que no se escuchara nada, sabiendo que aquella escena había sido el ardid que el profesor había elaborado para retenerme en su casa aquella vez. Y yo tenía ganas de que me tomara para castigarme por lo que había pasado, después de todo, los días de esas semanas se me iban masturbándome violentamente con mi dildo, imaginando que era el profesor Carlos quien me obligaba a recibir su verga dentro de mi. Cuando salí, el profesor terminaba de retirar el instrumental de la mesa. -¿Se siente usted mejor, señorita?- me preguntó con solemnidad -Sí, señor, me encuentro perfectamente-. él avanzó hacia mi y puso su índice frente a mi cara a la altura de mi boca. -¿Qué esperas para chuparlo, puta?- me dijo cuando notó que yo no sabía qué era lo que él quería que hiciera. Así que abrí la boca y me introduje su dedo, mientras lo miraba fijamente a los ojos. Luego se acercó y metió su otra mano debajo de mi falda, sonriendo cuando notó que no llevaba nada debajo, se puso a pellizcar con fuerza los labios exteriores de mi vagina, haciéndome gemir mientras seguía succionando su dedo. Luego sacó su mano de debajo de mi falda, me tomó con firmeza por la cintura y usando el peso de su cuerpo, me inclinó y me levantó el vestido, descubriendo mis desnudas nalgas. Sentí un dolor placentero cuando me introdujo en el ano el dedo que yo le había estado chupando. -¿Te gusta, zorrra?- me preguntó -Sí, señor, me gusta. -Abre ...
... tus nalgas- me ordenó, y yo que comenzaba a sentir de nuevo la deliciosa mezcla de miedo y placer a la que él me había acostumbrado, lo obedecí y con una mano en cada nalga, las abrí como él quería. -Tienes un culo delicioso, putita, será mejor que lo vayas preparando, hoy lo haremos sufrir- Luego él hundió su cara entre mis nalgas y comenzó a lamer mi ano y mi vulva, yo abrí más mis nalgas por que sentía muy rico, estaba cachondísima. El profesor me hizo acompañarlo al cuarto que tenía oculto en su estudio y de ahí sacó un aparato del que yo no tenía idea de para qué funcionaba, pero estaba segura de que me obligaría a usarlo. El artefacto tenía una base que era una cajita metálica cuadrada, dentro de la cual había un pequeño motor, de la base se levantaba una estructura de postes y travesaños, como de un metro y medio de alto, del que a su vez se sujetaban algunas correas de un material parecido al de mi collar. Además, el poste del centro tenía algunas salientes para ensamblar ahí diferentes accesorios con forma fálica y que serían sacudidos por la fuerza del motor de aquella cosa, como supe momentos después. Luego de poner el desconocido artefacto en el centro de la sala, el profesor fue a la cocina y trajo un plátano, al que le quitó la cáscara y para mi sorpresa, lo metió hábilmente sin romperlo dentro de un condón. -He comprobado que sabes cómo complacer a un hombre apretando tu vagina para sacarle toda la leche a quien te está cogiendo. Lo haces bastante bien, ...