1. Anita de tus deseos (capitulo 1)


    Fecha: 13/04/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos

    Descubrí el sexo de golpe, de una manera un tanto forzada. Con 18 años descubrí con placer que soy una puta masoquista. En ese proceso una persona muy allegada me llevó de la mano y me introdujo en un mundo nuevo para mí y que me fascino desde el primer momento. Fue el comienzo de un proceso que me convirtió en lo que soy hoy: una mujer feliz y realizada. De golpe, casi pasé de jugar con muñecas y leer novelas rosas, a hacerlo con la polla de mi padre.
    
    Tenía dieciséis años cuándo mi madre murió en un accidente de tráfico. Era una mujer preciosa, joven, y totalmente enamorada de mi padre. En público siempre iba bien vestida, pero habitualmente, en casa, estaba muy ligera de ropa. Yo la imitaba. Desde muy pequeña ella era mi referente: de mayor quería ser cómo ella.
    
    Mi padre, más que un padre es un cómplice, y le adoraba: siempre estaba dispuesto a complacer mis caprichos. Era un ejecutivo de categoría media alta de un gran banco internacional, y sus obligaciones laborales le impedían ocuparse de mí: o al menos eso me dijo. Al poco tiempo me envío a un estricto colegio de monjas en Dublín dónde estuve recluida dos años, hasta que cumplí los 18. La muerte de mi madre supuso un cambio radical en mi vida: pase de ser una niña mimada y caprichosa, a ser una amargada. Esos dos años fueron un infierno: las compañeras eran unas asquerosas igual de amargadas que yo y las monjas unas brujas sin sentimientos ni corazón. En ese tiempo, solo vi a mi padre dos veces, dos ocasiones en ...
    ... que su trabajo le llevó a Irlanda. Incluso en verano me mandaba a una especie de residencia en la costa que también tenían las brujas. Semanalmente recibía sus extensas cartas llenas de amor y cariño, y todos los jueves esperaba impaciente la llegada del cartero: la informática y los correos electrónicos estaban totalmente prohibidos. Ni siquiera tenía teléfono móvil: el primero me lo regalo papa cuándo regrese a Madrid.
    
    Dos meses después de cumplir los 18, papa llegó para la graduación. Después de la ceremonia, recogimos mis cosas y salimos hacia el aeropuerto: no me despedí de ninguna de las amargadas, ni mucho menos de las brujas. Cuando entramos por la puerta de casa era la mujer más feliz del mundo y todo mi anhelo era vivir allí en compañía de papa y no salir nunca más.
    
    Desde el primer momento papa inicio un trabajo psicológico encaminado a convertirme en lo que hoy soy. Desde muy pequeña mi madre me inculcó la obediencia a mi padre: obedecerle, para mí es lo normal y no se me había olvidado.
    
    —¿Nunca has estado con un chico? —preguntó una noche.
    
    —No me gustan los chicos: recuerdo que son unos tontos, —al oírme se echó a reír—. Además, en el internado no había ninguno.
    
    —Bueno, supongo que algún día cambiaras de opinión, —cómo única respuesta me encogí de hombros—. Bueno, no te preocupes que no pasa nada: de todas maneras, yo siempre estaré a tu lado mientras me dejes.
    
    —Papa, yo solo quiero estar siempre a tu lado.
    
    —¿Siempre, siempre? Piensa muy bien ...
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