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Anita de tus deseos (capitulo 1)
Fecha: 13/04/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: cleversex, Fuente: CuentoRelatos
... tenía nada especial que hacer. Cenamos pronto, algo que pedimos a un japo. Cuándo trajeron el pedido, mi padre abrió una botella de vino y me pidió que cenara desnuda: con él el tema de la vergüenza hacia días que había pasado a la historia. Cómo en un juego, comencé a quitarme la ropa cómo había visto en un video de Internet. Después cenamos en un mar de risas y confidencia. Me sirvió un poco de vino y cuándo terminamos, tomamos café y un chupito de anís: tres cosas que nunca había probado. Cuándo probé el anís mis pezones reaccionaron poniéndose duros cómo canicas. Si lo que pretendía era animarme, tengo que decir que no hubiera hecho falta: después de los prolegómenos de los días anteriores yo ya estaba totalmente entregada. De todas maneras, me agradó la idea de la transgresión liquida, porque por alguna razón, supongo que psicológica, lo “otro”, no lo consideraba una transgresión. Además, me “ponía” la situación: el vestido y yo desnuda. Cuándo recogimos la mesa mi padre se sentó en el sillón. —Anita, ¿puedes venir? —Sí papa. —¿Quieres sentarte aquí encima? —yo le obedecí. Me senté de lado sobre sus piernas y me atrajo hacia su pecho. Después, mientras me acariciaba el pelo, preguntó—: ¿Qué quieres hacer ahora? Yo me límite a encogerme de hombros. Mi padre fue bajando la mano lentamente por la curva de mi costado, y mientras lo hacia el deseo aumentaba gradualmente. Su mano continuó bajando hasta alojarse en mi trasero. —¿No tienes curiosidad? —No, ...
... —respondí al tiempo que volvía a encogerme de hombros. —¿No quieres saber lo que va a ocurrir? —¿Qué va a ocurrir? —pregunté mientras levantaba el rostro para mirarle. —Nada que tu no quieras, —respondió mientras se inclinaba y me besaba en los labios—. Por eso te pregunto. —¿Cómo estos días anteriores? —Sí, pero más y mejor. Pero solo si quieres y confías en mí. —mientras hablaba continuaba acariciándome el trasero— ¿Te gusta lo que hemos hecho hasta ahora? —Sí, —contesté. Se inclinó y volvió a besarme en los labios mientras su mano se alojaba entre mis piernas. Saboreando su aliento noté una descarga que me impulsó a aproximar mi vagina a su mano. —Y esto, ¿te gusta? —preguntó casi sin separar los labios y moviendo la mano hasta alcanzar mi vagina. Se me escapó un gemido que fue en primero de muchos que llegaron a continuación. Me tumbó bocarriba sobre sus piernas, separé las mías y me entregué totalmente. Mientras me acariciaba la vagina con la derecha, con la izquierda me sobaba mis incipientes tetitas. Fue subiendo esa mano mientras me acariciaba el cuello hasta que finalmente me introdujo un par de dedos en la boca. Continuo hasta que casi estuve a punto de alcanzar un orgasmo, aunque eso era algo de lo que no tenía ni idea: nunca había tenido uno. Apreté los muslos aprisionándole la mano. —Sí, te gusta y mucho, ya lo creo: eres una pequeña zorra, —afirmó. Imaginé que sonreía satisfecho, aunque no podía mover la cara ni contestarle porque mantenía ...