1. Alex, 18 años, casi Alexia de tan lindo


    Fecha: 13/04/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... se hizo más intenso ante el aspecto atemorizador de la mujerona, que empuñaba una fina vara.
    
    -¿Qué… ¿Quién es usted?... ¿Dónde estoy?...
    
    -Oíme bien, nene. ¿Querés saber quién soy? Tu domadora soy, la señora Ligia. La domadora que te va a dejar mansito y obediente como un perro faldero. Donde estás, no te importa pero muy pronto vas a saber para qué estás. –le dijo Ligia y ante la expresión de angustia en la cara del chico emitió una risita cruel. Después le ordenó ponerse de pie y el chico obedeció sintiendo que su miedo aumentaba. Vestía una camisa celeste ajustada, fuera del jean, también muy ceñido, y zapatillas blancas sin medias. La mujerona reparó en el torneado de las piernas, en lo estrecho de la cintura, y lo hizo poner de espaldas. Entonces pudo apreciar la deliciosa colita, empinada y firme.
    
    “Es un manjar…” pensó y se dispuso a hacer su trabajo sin perder tiempo.
    
    -Desnudate, cachorro. –le ordenó.
    
    -Pero, ¿por qué, señora?... ¿Qué… qué quiere de mí?... –gimotéo Alex entre el miedo y una incipiente excitación que no podía negar.
    
    -¡Que te desnudes, dije! –gritó Ligia y le pegó un varillazo en lo alto de las piernas.
    
    Ligia sometió a Alex al proceso de doma durante tres días, mediante azotes con vara, paleta, fusta y látigo, más pezoneras de fuerte capacidad de presión que le aplicaba en las rosadas tetillas provocándole un dolor insoportable.
    
    El chico resistía en realidad contra si mismo, contra esa esencia de sumiso que se le iba imponiendo ...
    ... sin remedio y que veía unida a sus deseos homosexuales cada vez más intensos, al punto de que luego de cada sesión de doma se masturbaba echado en el camastro.
    
    Al tercer día y luego de darle una buena zurra con vara, Ligia le contó para qué había sido llevado allí.
    
    -Estás en el sótano de una mansión propiedad de tres señores con gustos… digamos especiales.
    
    Algo vibró con fuerza en el chico al oír eso de los tres señores con gustos especiales y Ligia prosiguió:
    
    -A los tres les encantan los jovencitos, los jovencitos lindos, claro, lindos como vos. Nos encargamos de ubicar al chico indicado, lo raptamos y lo traemos acá. Eso fue lo que hicimos con vos. Los señores lo disfrutan a fondo durante el tiempo que ellos decidan y luego lo liberan.
    
    Alex había escuchado a Ligia con un nudo en el estómago y el pecho oprimido por una emoción indescriptible hecha de miedo y excitación.
    
    Su instinto de sumiso le indicó que no debía hablar sin permiso y entonces preguntó en un susurro, para despejar toda duda:
    
    -¿Puedo… puedo preguntarle algo, señora Ligia?
    
    -Preguntá.
    
    -¿Qué es lo que… lo que pasa entre los señores y los jovencitos?... ¿Qué… qué va a pasar conmigo?...
    
    -Te van a coger. Te van a hacer sentir sus pijas en el culito y en esa boquita tan linda que tenés. –respondió Ligia brutalmente. –Pero quedate tranquilo que dentro de un tiempo te van a largar, como hacen con todos, y no te ilusiones con denunciar esto porque no vas a poder. Los señores tienen muy ...
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