1. Alex, 18 años, casi Alexia de tan lindo


    Fecha: 13/04/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... aceitado todo el mecanismo.
    
    Conmovido y temblando de pies a cabeza el chico murmuró:
    
    -No me…no me castigue más, señora… Yo… hagan lo quieran conmigo, pero no me… no me castigue más… -y siguiendo un impulso se arrodilló ante la mujerona, cuyos labios dibujaron una amplia sonrisa de satisfacción.
    
    La mujer le dijo que debía prestar ante los Amos el Juramento de Obediencia y Sumisión: OBEDIENCIA CIEGA, SUMISIÓN ABSOLUTA, DOCILIDAD TOTAL.
    
    -Lo que usted diga, señora Ligia… -respondió el jovencito. La mujer se ausentó por un momento de la celda, tras ordenarle que permaneciera de rodillas, y regresó poco después con una hoja.
    
    -Leé, es el juramento. –le ordenó. -Después de “yo” decís tu nombre, tu apellido y tu edad. -y el chico leyó entonces lo siguiente, entre jadeos y sintiendo que le costaba respirar:
    
    “Yo, Alex Wilkinson, dieciséis años años, juro obediencia ciega, sumi… sumi… sumisión absoluta y… y doci… docilidad total a los Amos, y… y les entrego mi cuerpo y mi… y mi mente para… para que Los Amos hagan conmigo lo que deseen.”
    
    -Muy bien. –aprobó Ligia para decirle de inmediato:
    
    -Seguime. A partir de ahora vas a estar en una linda habitación. Te lo ganaste por ser buenito.
    
    Alex siguió a la mujer a través de una escalera de piedra y después por un pasillo que los llevó a un amplísimo salón con grandes ventanales, cortinados de seda, cuadros, esculturas de distintos tamaños y varios muebles de estilo: una gran mesa rectangular, sillas y dos sofás. ...
    ... Salieron de allí a través de una escalera hacia la planta alta, donde estaba el cuarto que alojaba a todos los chicos llevados a la mansión. En el centro había una cama de dos plazas, con sábanas y almohada, todo de color rosa; a su derecha un pequeño armario empotrado en la pared y una mesita de noche con un cajón en su parte superior. A la izquierda una ventana enrejada, con una cortina hecha de pequeños listones de madera que se bajaba para impedir el ingreso de la luz del día y otra cortina, ésta de seda blanca. Junto a la ventana un gran espejo de pie. El ambiente se completaba con un baño en suite, con sanitarios blancos, azulejos también blancos y cerámica al tono en el piso.
    
    -Tenés una linda vista desde la ventana, cachorro. Da al parque. En el armario está la ropita y el calzado que vas a usar mientras estés acá. Ahora decime, ¿sos gay?
    
    -No, pero… pero tengo… tengo fantasías… -se sinceró el jovencito que, muy avergonzado, miraba obstinadamente al piso, cubierto por una mullida alfombra roja.
    
    -Contame.
    
    -Se que va a serle difícil de creer, señora, pero… -Alex hizo una pausa y tragó saliva dos veces.
    
    -¡Seguí! –le exigió Ligia ansiosa de conocer esas fantasías.
    
    -Mi fantasía es ésta, señora…
    
    -¿Cómo ésta? ¿qué querés decir?
    
    -Que mi fantasía es que soy… soy dominado por señores mayores que… que me usan sexualmente…
    
    -¡Noooooooo! –exclamó Ligia asombrada. -¿Y decís que no sos gay? Gay y sumiso sos. ¿Ya te la dieron por el culito? ¿Algún compañero de ...
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