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Esas viejas costumbres.
Fecha: 23/04/2021, Categorías: Incesto Autor: PrimerosPasos, Fuente: SexoSinTabues
... verga larga y dura. Más larga que de la mi marido o su papá. Larga. Pero no tan gruesa como la de Carlos. Ahí se sintió confiado. Me tomó por la cabeza y con sus manos me indicaba lo que quería que mi boca hiciera, el ritmo, la profundidad, todo. Luego nos besamos. Comenzó a tocarme por primera vez. Jugó con mis pechitos. Pero lo que más le gustaba era sobarme las nalgas y meterme un par de dedos en la vagina. Llevó mi cabeza nuevamente abajo. Y me hiso chupar otra vez. Pero esta vez, acabó. Yo no supe bien que hacer. No quería tragar. Así que corrí mi cara. Pero de todas formas, un par de chorros entraron en mi boca. ¡El mismo día que aprendí a chupar, chupé dos pijas y además, trague algo de lechecita! Le quise llamar la atención por eso, el gusto no es nada rico. Es como amarga, salada y un poco ácida. A mí no me gustó nada, pero cuando dijo: - Tía, mirá como me tenés. Mostrándome que su erección no había cedido nada, me sentí alagada y deseada. Me saqué el Baby Doll, y el tanga. Me dejé las medias y los tacos. Me acosté boca arriba. Abrí las piernas. Lo miré un rato… - Soy toda tuya, vení con tu tía querida. Con muchas ganas se subió en mí, con algo de torpeza, y apunto su pene a mi cuquita. Claramente no sabía lo que hacía. Lo tomé y guié al lugar correcto. Empujó. Metió la punta y algo más. – Hay, susurré. Empujó otro poco más, y me mordí los labios. Llegó hasta donde lo hace mi marido. Se sentía bien. Pero yo no sabía que faltaba meter un poco más todavía. El tercer ...
... empujoncito me sorprendió. Nunca había sentido eso. Tan profundo en mí. Y solté un gritito ahogado. - ¿Estas bien tía? - Si bebe, estoy muy bien clavada. ¡Qué pija que tenés pendejo hermoso!. Y comenzó el mete y saca. Al principio bombeaba tranquilo. Como observando mi reacción. Y yo lo disfrutaba, mi cara lo decía todo. Prontamente aceleró y se mantuvo así, entrando y saliendo rápido y fuerte, hasta el final. Esta demostración de ganas y deseo, conseguía que gozara mucho. Lo miraba feliz, yo también lo estaba. Nos besábamos con pasión. Me chupaba la tetitas a veces. Yo le respondía haciendo lo mismo. En algún momento, su cuerpo se tensó. Se iba a venir. ¡Cuánta lechita había en esos huevitos!. Qué lindo pibe. Para mi sorpresa, no se detuvo, como lo hace mi marido. - ¿Cojamos otra vez?, Me dijo. Y yo, con la cara llena de alegría y ternura, le dije que sí, que me coja otra vez. Y empezó otra vez. En algún momento dijo: - Quiero probar algo. Mi hombrecito comenzaba a tomar la iniciativa. Y lo que hiso fue llevar mis piernas a sus hombros. En esa posición me la hiso sentir hasta el fondo. Me tenía bien agarrada de las caderas, y me daba y me daba: ¡Que larga que la tenés, me llega hasta la garganta! Estos comentarios lo ponían como loco. Pero era la pura verdad. Más rápido se movía. Más fuerza imprimía a la penetración. Me quitó los tacos y las medias. Me tenía desnuda. Me decía que era genial cogerse a su propia tía. Porque era la mujer más linda del barrio. Y que si bien todos ...