1. Rita y Eva… (La joven y la pianista)


    Fecha: 28/04/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ámbar coneja, Fuente: CuentoRelatos

    ... de acuerdo con las correcciones de Rita a su versión de una mazurca.
    
    Eva se sentó en el taburete cuando Rita acompañó al joven a la puerta.
    
    A su regreso encendió unas velas, aprobó sonriente algunos compases de lo que Eva ejecutaba, bostezó y se le sentó al costado izquierdo para mirarle las manos. Suspiró enfatizando algunos errores, la retó por tener las uñas muy largas y le pidió mayor recaudo con unos trinos.
    
    Sintió un calor en la cara que pareció provenir del fondo de su vergüenza cuando le dijo si después de clases tenía alguna cita con un chico, por lo hermoso que lucían sus pechos en esa musculosita. Sin darle tiempo a responder, Rita le tomó las manos para posicionarlas mejor, ya que no flexionaba las muñecas como el ejercicio lo ameritaba, y aquel calorcito se extendió a sus dedos.
    
    Eva tuvo ganas de decirle algo, pero no sabía qué. Tocó un estudio, después una sonatina que conformó a la profe, y entonces tuvo dudas con un vals. Rita quiso corregirla cuanto pudo. Pero Eva tenía los dedos entumecidos, la boca seca, y sus ojos no podían concentrarse en la descolorida partitura.
    
    Rita se sentó tras ella para enseñarle, y Eva tembló con el contacto de sus imponentes tetas en su espalda. Sintió su respiración en la nuca, ya que tenía su pelo castaño color nuez recogido en una cola. Su perfume delicado le abría todos los chacras de su inocencia, y su voz repitiendo: ¡estás muy tensa chiquitita, tranqui amor, te va a salir!, la perturbaba.
    
    Rita siempre fue ...
    ... muy seria, exigente y poco permisiva a errores tontos. Sin embargo, esa tarde sus ojos verde cuarzo sonreían mucho más, su aura irradiaba sensualidad, y parecía querer complacer a Eva.
    
    Rita tenía aquella tarde una pollera tiro largo con encajes como el escote de su musculosa amarilla, unos zapatos negros con gemas verdes y su habitual anillo de plata. Rita era una mujer cuyos 36 años eran sinónimos de la belleza, lo escultural y lo impecable.
    
    De repente Rita suspiró y se levantó sin mediar palabras. A los 5 minutos estuvo a su lado con una taza de té, la que le ofreció a Eva. Ella lo bebió intentando calmarse. Cuando supuso que había tenido éxito volvieron al vals. Solo que ahora Rita se sentaba detrás de Eva en lo que quedaba libre del taburete. Eva no podía más que palpitar sintiendo la textura de la ropa de la profe. Rita se había acomodado la pollera en la cintura. Su sexo tocaba la cola de Eva, y pronto el pelo color naranja atardecer de la profe caía sobre sus hombros bronceados.
    
    El teclado entrelazaba notas desorientadas y confusas cuando Rita le rozó los pechitos, además de moverse hacia los costados con la finalidad de pegar más su pubis al short blanco de mi hermana.
    
    Eva oía sus latidos y los de la mujer cuando el piano enmudeció. Los labios de Rita resoplaron el cuello de Eva, luego su olfato la olió, su equilibrio le ordenó besarle los hombros y suspirar algo suave como: ¿tu olor y tu piel me vuelven loca nena!
    
    Tuve que decirle a Eva que se detenga. ...
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