1. Noche de pasión en Lisboa (II)


    Fecha: 12/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    Estoy en Lisboa nuevamente. Aprovechando que la próxima es la ‘semana loca’ de diciembre, ya que los días 6 y 8 son festivos en España, y el 6 cae en martes, me he venido ayer viernes y voy a disfrutar de casi 10 días de vacaciones. Me he levantado tarde, ya que arribé al hotel casi a las tres de la madrugada y después de desayunar me he ido a la zona del Rossio a pasear y tomar un aperitivo. Desde una cafetería llamé a Amália, a la que ya presenté en mi primer relato, avisándole que estaba en Lisboa, con la intención de quedar con ella, en el caso de que no tuviese un compromiso anterior. Ella me confirmó que no tenía nada comprometido y me preguntó dónde me encontraba. Quedamos en una cafetería del Campo Pequeno que ambos conocíamos y me dirigí hacia allí a fin de tomar un aperitivo y luego irnos a comer juntos.
    
    Mi relación con ella es un tanto especial, ambos tenemos nuestras propias vidas y por lo tanto, otras amistades y conocidos. Ella no pregunta y yo a mi vez, tampoco. Cuando nos vemos puede ocurrir cualquier cosa: Podemos hacer el amor y cada mochuelo a su olivo; podemos hacer el amor y dormir juntos, en su cama o en la mía del hotel, o podemos dormir juntos sin que ocurra nada, aunque suene raro. Nos encontramos bien juntos y no necesitamos del componente sexual para divertirnos. Se lo comenté una vez y me respondió:
    
    - E que nos somos un casal (en portugués la palabra casal define tanto una pareja como un matrimonio), así que en realidad hizo un juego de ...
    ... palabras.
    
    Y es cierto, la verdad es que nos comportamos casi como un matrimonio consolidado de muchos años, pero ambos nos encontramos cómodos con ese rol.
    
    Me gusta llegar antes que la persona con la que esté citado, de manera que no tenga que esperar por mi, así que tomé un taxi y me dirigí al lugar de encuentro. Cuando llegué pedí un café mientras esperaba la llegada de mi acompañante, lo que no se demoró demasiado; con puntualidad británica vi entrar por la puerta a mi amiga.
    
    Como siempre, venía espectacular, aunque más bien ella es un espectáculo de mujer en sí misma. Venía ataviada con un pantalón palazzo de pernera muy ancha, de color azul marino, una blusa en crepè anudada con un lazo al cuello en color azul celeste y remataba el vestuario una chaqueta Chanel en tweed harrys; completaba el conjunto unos zapatos de tacón en ante negro y un bolso negro a juego con los zapatos. En su mano derecha destellaba un brillante montado en una montura Tiffany y en sus orejas unos pendientes de esmeraldas a juego con sus ojos; en su muñeca izquierda, un pequeño reloj de señora, redondo, con pulsera de oro. Su melena cobriza, como era normal en ella, ondulada y peinada al estilo de los años 40 del siglo pasado.
    
    Tomamos un vermouth y le propuse ir a comer al restaurante del zoo, ya que me apetecía comer un rodizio, que para quien no lo sepa, es un despropósito de asado, de origen brasileño, en el que te van sirviendo cortes de vacuno, cerdo, pollo y ananá hasta que digas ...
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