1. Noche de pasión en Lisboa (II)


    Fecha: 12/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    ... hemos entrado en ese tema, y como la verdad, me trae sin cuidado, no se lo he preguntado. Lleva el pelo normalmente peinado en una melena ondulada con aire retro, como dije, a la moda de los años 40, siempre con un color cobrizo oscuro. A mi me recuerda en cierta manera a Rita Hayworth, aunque realmente no se parecen. Ah! Y tiene los ojos color esmeralda.
    
    Oigo un taconeo por el pasillo y me vuelvo para verla entrar al salón, cuando la tengo delante no me defrauda. Trae una blusa negra, brillante, opaca en el cuerpo y transparente en las mangas, cerrada con un cuello militar; falda gris perla con mucho vuelo, a la altura de la rodilla por delante y bajando el largo por los laterales hasta llegar a la altura de los gemelos por detrás. Una tira de perlas ciñendo el cuello y en los pies unos zapatos negros, de charol, con tiras cruzadas que protegen unas medias con costura trasera y talón cubano. Hoy viene guerrera: No se ha puesto uno de sus sostenes habituales, trae uno normal, con lo que su busto luce en todo su esplendor. En su brazo izquierdo trae plegado un abrigo de color marfil y en la mano, calza un guante y trae el otro sujeto.
    
    Mientras le ayudo a ponerse el abrigo le digo:
    
    - Estás preciosa hoy.
    
    - Gracias. Ya me he dado cuenta de adonde se te iban los ojos.
    
    - ¿No sentirás molestias llevando el pecho tan suelto a bailar?
    
    - Probablemente al final, pero si me molesta, me lo quitas y listo –dijo guiñándome un ojo con picardía.
    
    Pedí un taxi desde casa, ...
    ... bajamos y cuando ya estábamos montados, Amália le facilitó al taxista la dirección del hotel donde se celebraba el baile. Al llegar, nos dirigimos a la zona de guardarropía a dejar los abrigos, mientras esperábamos, se oía en la sala Taquito Militar de Mariano Mores, lo que me extrañó pues no es normal escuchar tangos en los bailes en Europa. Amália se dio cuenta y me dijo:
    
    - ¿No te lo había dicho? En este salón todos los primeros viernes de cada mes el baile temático es el tango.
    
    El mundo se me vino encima y lo vi todo negro de repente. Trataré de explicarme, adoro el tango, tanto oírlo como bailarlo, y aunque en la pista no soy tan buen bailarín como para jubilar a Juan Carlos Copes, me defiendo diría mejor que bien, pero Hollywood ha hecho mucho daño. Mucha gente en Europa dice que sabe bailar tango, aunque una gran mayoría bailan eso que se ve en las películas americanas y otra parte baila el “tango deportivo”, ese en el que van haciendo posturitas en las que parece que llevan 2 tallas menos de braguero y algún día a alguno se le va a caer la cabeza al suelo con los golpes de cuello que dan, así que sin pensarlo, dije mi frase estándar para estos casos:
    
    - Pero Amália… es que yo no sé bailar tango – Fue la única vez que le mentí.
    
    - Bueno, cariño, no te preocupes, aquí nadie es profesional, tú haz lo que puedas y yo te sigo.
    
    Nos dirigimos hacia el salón de baile, a mí los pies ya me pesaban una tonelada cada uno, iba a ser una tarde para olvidarla. Al entrar, ...
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