1. Noche de pasión en Lisboa (II)


    Fecha: 12/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos

    ... basta, acompañado de feijoada y farofa. Estuvo de acuerdo con la opción, así que pagué las consumiciones, y salimos, cogí un taxi y nos fuimos al restaurante.
    
    Durante la comida, y aunque solemos charlar por teléfono, nos pusimos al día de las últimas novedades de nuestras existencias, y así, charlando me dijo que ya que me había cumplido el capricho de la comida, que en justa correspondencia yo debía cumplirle otro capricho a ella, a lo que accedí gustoso (nunca lo hubiera hecho, parece mentira que tenga los años que tengo).
    
    - Esta tarde, tengo ganas de ir a bailar – Tierra, trágame-
    
    - Quieres ir a una boite?
    
    - No, hay un hotel que tiene salón de baile, y son bailes más tranquilos.
    
    Menos mal, pensé, por lo menos no vamos a retorcernos en una pista, así que accedí:
    
    - De acuerdo, pero tengo que cambiarme de calzado, el que traigo tiene el piso de goma y no es el más adecuado para una pista de baile.
    
    - Yo también necesito cambiarme de ropa, me gusta más bailar con falda que con pantalones y estos zapatos se me pueden salir.
    
    Terminamos de comer, salimos paseando y paramos un rato en un salón de té a tomarnos un café. La llevé a su casa y acordamos que la recogería en una hora, mientras yo me cambiaba en mi hotel y hacia allí me dirigí.
    
    Como la conozco, sabía que mi atuendo no era acorde con el que ella llevaría así que me puse un terno gris marengo con camisa blanca y una corbata azul marino con lunares pequeñitos blancos; en los pies unos Oxford con ...
    ... el piso de suela. Pañuelo blanco con plegado presidencial en el bolsillo del pecho, y tomando un abrigo largo, azul marino y unos guantes, me dirigí a recoger a Amália para ir a bailar.
    
    Cuando llegué, la llamé desde el taxi y me dijo, que subiera al piso, que aún necesitaba un ratito para terminar de arreglarse, así que despedí al taxi y llamé desde el portal. Ella me abrió la puerta y subí al piso. Al llegar la puerta del apartamento estaba entreabierta, así que entré, avisándola en voz alta que ya estaba arriba al tiempo que cerraba la puerta. Amália me contestó en voz alta que me pusiera cómodo que ella aun tardaba, así que me serví una copa mientras esperaba, con la familiaridad que me daba el haber estado varias veces en aquella casa.
    
    Para quien no haya leído mi primer relato pongo aquí la descripción más aproximada que se me ocurre de Amália para que se den una idea de cómo es. Mide aproximadamente 1.60 m. de estatura, y cuando dije en mi primer relato que estaba un pelín entrada en carnes, creo que no le hice justicia, en realidad tiene un tipo parecido a las actrices de Hollywood de los años 40-50 del pasado siglo, o sea, que está más rellenita de lo que hoy se consideraría buen tipo, tiene unas bonitas piernas, con los gemelos altos y el tobillo fino, pero lo que destaca en ella sobre todo es su pecho: Tiene dos mamas con tamaño de copa E, lo que en según que momentos es una molestia y en otros es el Cielo en la Tierra. Le calculo alrededor de 50 años, nunca ...
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