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Lara, una chica muy obediente (final)
Fecha: 23/05/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... hacía de lateral, con un semi derruido cobertizo al fondo. El terreno estaba cubierto de malezas y arbustos, con sólo dos árboles separados uno del otro por una decena de metros. El ambiente hizo temblar de morbo a Lara. Sus Amas jamás la habían usado al aire libre y el estar allí en manos de ellas y de las otras dos chicas la excitó. Percibía en esa naturaleza un olor confuso que la estimulaba, de la misma forma que el cobertizo, con algo de siniestro en su estructura de metal ya inútil y agujereada en varios sitios. Ninguna de las alumnas del instituto sabía cuál fue el uso de ese enorme galpón en el pasado, pero a Lara se le hizo evidente que ahora formaría parte, junto con el malezal, los arbustos y los dos árboles, del escenario para una nueva sesión de castigos, humillaciones y sexo lésbico. La orden de Eva la sorprendió en esos pensamientos: -Desnúdate, perrita. Lara ya estaba lo bastante adiestrada para obedecer sin demora, automáticamente, cual animal amaestrado, actitud que le provocaba un placer que la niña vivía como intenso y exquisito. Tardó muy poco en quitarse la faldita, la blusa, el calzado y la ropa interior, para exhibirse ante las cuatro chicas en su bella desnudez. Eva entonces le anudó en el cuello un extremo de la cuerda y tomando el extremo opuesto dio un fuerte tirón al par que gritaba: -¡EN CUATRO PATAS, PERRA! -¿Será posible que aún crea que es una persona?... –dijo Juani afectando un tono reflexivo mediante el cual se burlaba ...
... de la esclavita. Pepi y su novia rieron y Eva se inclinó para casi pegar su cara a la mejilla derecha de Lara: -¿Eso crees todavía? ¿qué eres una persona? Lara sabía la respuesta que las cuatro esperaban y murmuró: -No, señorita Eva… -¡¿NO QUÉ, PERRA IDIOTA?! Lara tragó saliva: -No, señorita Eva, sé que no soy una persona… -¿Y qué eres entonces? –intervino Juani a la grupa de Lara mientras le sobaba sus nalguitas. -Soy… soy una perrita, Ama Juani…-concedió la niña. Pero el hostigamiento continuó por parte de Eva: -¿Y qué más eres? Allí Lara no supo que contestar. Pensó una respuesta satisfactoria, pero al cabo de unos segundos movió la cabeza, angustiada, y dijo con voz casi inaudible: -No lo sé, Ama Eva… No lo sé, se lo juro… -y estuvo a punto de quebrarse en sollozos, de tanta y tan profunda que era la necesidad de satisfacer a sus Amas, el deseo intenso de que sus Dueñas estuvieran contentas con ella, con su esclava, con su servidora, con su perra, con su mascota. Juani le pidió entonces a la rubia: -Dame el cinto, cariño. –y cuando Eva lo extrajo de su mochila y se lo pasó, dijo: -¿Cuántos crees que debo darle? Al oír a Juani, Lara se estremeció ante la inminencia de una nueza azotaina que iba a proporcionar esa mezcla morbosamente exquisita de dolor y placer que necesitaba cada vez más. Eva pareció reflexionar ante la pregunta de Juani y finalmente dijo: -A ver, prima, la respuesta correcta es “yo soy todo lo que ...